Asumir riezgos… motivatizaciones del corazón.

Josue 1

Esfuerzate y Se valiente

En el primer capítulo de Josué, Dios ofrece las palabras de ánimo más famosas de toda la Biblia.

Moisés acababa de morir, y ahora su sucesor había sido llamado a llevar a la nación de Israel a la Tierra Prometida —una acción militar que implicaría un gran riesgo. Josué, sin duda, estaba preocupado e inquieto

por la perspectiva de enfrentarse a un poderoso ejército enemigo. Por tanto, el Señor le dio palabras de aliento que todavía resultan válidas para nosotros hoy.

¿Qué habría pasado si Josué se hubiera negado a aceptar esta intimidante tarea? Lo más probable es que la nación de Israel habría languidecido en el desierto. Afortunadamente, este líder era un hombre de mucha fe y valor, y asumió con valentía la causa de Dios.

Al igual que Josué, nosotros enfrentamos obstáculos cada día. Sin embargo, es en medio de la adversidad que Dios refina nuestra fe (Stg. 1:2-4). Cuando nos negamos a obedecer al Señor, los resultados son devastadores para nuestro crecimiento espiritual:

Impedirá que nos convirtamos en las personas que Dios quiere que seamos.
Limitará nuestra utilidad para el Señor.
Viviremos dispuestos a justificar la desobediencia.
Seremos gobernados por el temor en vez de la fe.
Perderemos recompensas en el cielo, y además bendiciones en la Tierra.

¿Está usted, de alguna manera, rechazando el llamado de Dios? El Señor es digno de confianza. Sea cual sea el plan de acción que Él tenga para usted, tenga la confianza de que el Señor le dará la victoria.

La evidencia final (Mateo capítulo 28)

El clímax de la historia, y la última evidencia de que Jesús es el Mesías, viene de “la señal de Jonás”, la resurrección (28:1–20). Los líderes no la pudieron prevenir, a pesar de todos sus esfuerzos (28:1–10). Lo más que pudierón hacer fue tratar de esconder la verdad del pueblo por medio de una mentira que inventaron.

LA REALIDAD DE LA RESURRECCION 28:1–10empty_cross434-100

El hecho no pudo ser escondido. El cuerpo de Cristo ya no estaba en la tumba. Los líderes supieron que Cristo lo había profetizado mucho antes e intentaron tomar precauciones para que no ocurriera (27:62–66).
Además, fue confirmada por el testimonio de los ángeles (28:1–7), la aparición de otros santos muertos anteriormente (27:52–53), y repetidas ocasiones cuando Cristo se reveló a Sus seguidores después (28:8–10). Sus discípulos eran los más sorprendidos de todos porque, a pesar de haber oído repetidas veces la promesa, no esperaban verlo de nuevo. Pensaban encontrar Su cadáver en la tumba.

NO ESTA AQUI, PUES HA RESUCITADO…

COMO DIJO LA INCREDULIDAD EN CUANTO A LA RESURRECCION 28:11–15

Los líderes concluyen su testimonio en cuanto a sus verdaderos motivos con su reacción frente a la resurrección. Al fin reciben lo que le habían pedido, una señal del cielo que nadie podría negar. ¿Qué hicieron al enfrentarse con esta evidencia innegable? Inventan una mentira para que la gente no se diera cuenta. ¡No les interesa la verdad!
En lugar de reconocer su error y arrepentirse, reafirman su rechazo e inventan una mentira intencional. De esa manera, demuestran su fracaso como líderes del pueblo de Dios y manifiestan su culpa.

DIERON AVISO A LOS PRINCIPALES SACERDOTES DE TODAS LAS COSAS QUE HABIAN SUCEDIDO
¡PENSEMOS!

De nuevo se pone de manifiesto la respuesta de quienes no buscan la verdad frente a la evidencia. Aunque la historia propagada está llena de problemas, quienes no querían saber la verdad creyeron el relato inventado por los líderes. ¿Cómo podrían soldados armados dejar a los discípulos llevárselo? Si estaban dormidos, ¿Cómo saben quién se lo llevó? Si los discípulos lo llevaron, ¿Por qué no le encontraron? Estos hombres estaban desesperados, habrían abierto todas las tumbas en Israel si pensaran encontrarlo. ¿Cómo se explican los centenares de testigos que dijeron haberlo visto en muchas ocasiones distintas? ¿Cómo se explica el valor de los discípulos atemorizados la noche anterior cuando huyeron, pero ahora dispuestos a morir por causa de este “engaño”? La evidencia es abundante. El problema no es la falta de pruebas.
La pregunta clave es ¿Qué haremos frente a esta verdad? El que quiere hacer la voluntad de Dios, sabrá si es cierto o no (Juan 7:17). El que no la quiere hacer no será convencido, aunque viera personalmente al Cristo resucitado. Si usted todavía no ha confiado en este Cristo, Quien murió para que usted pudiera recibir la vida eterna, hágalo hoy. Si ya lo ha recibido, no tenga vergüenza de proclamar las buenas nuevas de Cristo a los demás. ¡El vive! No hay que tener miedo frente a ésta certeza.

LA COMISION PARA UN MINISTERIO FUTURO 28:16–20

Al haber terminado la historia de lo que ha pasado al programa de Dios para Su pueblo Israel, Mateo explica como los que han seguido a Jesús entran en el programa divino para la época presente. Jesús lo explicó antes. Ahora les toca introducirse en él. Por eso, Jesús deja a Sus discípulos con una comisión para su ministerio futuro en este tiempo.

Los discípulos deben hacer más discípulos alrededor del mundo. Deben proclamar Su Palabra donde se encuentren y enseñarles a quienes reciban el mensaje todo lo que El les había enseñado. Dondequiera que se encuentren, pueden estar seguros de que Cristo estará con ellos y les dará el poder para hacer esta obra. Esta comisión les da la confianza para seguir adelante en medio de las aflicciones que pronto experimentarían por causa de Su nombre.
“DONDEQUIERA QUE SE ENCUENTREN HAGAN DISCIPULOS A TODAS LAS NACIONES BAUTIZANDOLES Y ENSEÑANDOLES…”

¡PENSEMOS!
La comisión que el Señor les entregó a Sus discípulos fue para todas las generaciones. Cada seguidor de Jesús tiene la obligación de hacer otros discípulos más. Se debe observar que la comisión no dice: “Hacer convertidos”. La obra no estará completa hasta que el discípulo también llegue a hacer otros discípulos.
¿A cuántas personas conoce que podrían decir que han llegado al nivel espiritual donde se encuentran porque usted les hizo discípulos y se responsabilizó por ellos? ¿Están estas personas haciendo otros discípulos?
Cada cristiano, no importa cuánto tiempo o experiencia tenga en la vida cristiana, tiene algo que compartir con otros. Le puede decir lo que Dios ha hecho en su vida y le puede enseñar las verdades de la Palabra de Dios que ha experimentado, por sencillas que sean.
Haga una lista de las personas que usted podría ayudar a crecer espiritualmente. Tal vez su tarea será presentarles el evangelio. Tal vez ya conocen a Cristo pero necesitan ayuda para crecer. ¿A quién podría ayudar espiritualmente? Si se siente incapaz, pídale a algún cristiano que usted respete, que le ayude.
A base de la lista de candidatos potenciales, pídale a Dios que le indique uno que pueda empezar a enseñar. Acérquese a esta persona esta semana, o lo más pronto posible, para ofrecer estudiar la Biblia y orar juntos. Los dos crecerán por causa de la comunión espiritual y empezarán a ayudarse mutuamente.

No descuides tu vida espiritual

El hecho de que la salvación sea segura para el que realmente la tiene de ningún modo debe llevar al creygraciaente al descuido y la pereza, porque el pecado todavía mora en nosotros; y no como una bomba desactivada o un volcán extinguido. Si bien el pecado ha dejado de ser nuestro rey, aún así sigue siendo nuestro enemigo, y su meta es llevarnos a lo peor; esa es la lección del apóstol Pablo en Romanos 6, así como en 7:14-25, por sólo citar algunos versos.

Octavio Winslow dice al respecto que en todos nosotros hay una tendencia “secreta, perpetua y alar
mante de alejarnos de Dios”. Y si esa tendencia no es vigilada y mantenida a raya, puede apartarnos sutilmente de nuestra comunión íntima con Él y causar serios daños a nuestra vida espiritual. “Tal desvío – sigue diciendo Winslow – devora al alma de su vigor, de su fuerza, de su energía espiritual; e incapacita al creyente, por un lado, para servir, amar, obedecer y deleitarse en Dios; y por otro lado, para resistir las tentaciones de la carne, el mundo y Satanás”.

Noten que aquí no hablo de un pecado en particular. Me refiero más bien, a un estado de deterioro en el que los regalos que Cristo ha implantado en nosotros, tales como la fe, el amor, el gozo, la esperanza, la mansedumbre, se encuentran en franco decaimiento; es un estado en el que nuestra comunión con Dios ha descendido a su mínima expresión.

Y lo terrible de esta condición es que comienza de una manera sutil, secreta, imperceptible para las personas que nos rodean, y a veces hasta para nosotros mismos. En lo que respecta a la conducta externa, éste creyente no se distingue de los demás hermanos de la Iglesia. Pero su alma se encuentra en un franco y abierto deterioro espiritual. No hay vigor en su fe, no hay incremento en su amor, no experimenta el gozo de saberse perdonado y de pertenecer a Cristo, ni el gozo de la obediencia; no vive amparado en la esperanza, no manifiesta humildad y mansedumbre; y su comunión con Dios es rígida, externa, ritualista.

Y nos preguntamos, ¿cómo es posible que un verdadero creyente caiga en un estado espiritual tan penoso? Antes de responder esta pregunta, permítanme corregir un concepto equivocado que muchos tienen al evaluar el estado de su vida espiritual. Algunos creyentes se dan cuenta que algo no anda bien en su vida cristiana, que su piedad y su relación con Dios han decaído, lo mismo que su servicio en el reino. Pero al querer encontrar la causa de su deterioro caen en lo que podemos llamar el síndrome adámico. ¿Qué hizo Adán cuando Dios lo confrontó con su pecado? Le echó la culpa a su mujer. Y ¿qué hizo la mujer? Echarle la culpa a Satanás. Todos son culpables de mi desgracia, menos yo.

Sin embargo, según la evaluación divina en Génesis 3, cada uno fue responsable de su pecado y cada uno recibió la consecuencia de sus actos. Queridos amigos ninguna causa externa a ti puede ser responsable de tu decadencia espiritual. Ese mal comenzó en tu corazón y se desarrolló en tu corazón (comp. Mt. 15:17-20).

Si quieres encontrar a quien echarle la culpa de tu condición seguramente lo vas a encontrar, pero no vas a solucionar tu problema. Puede que al principio te haga sentir mejor contigo mismo, pero la fuente de tu decadencia seguirá produciendo productos tóxicos que no te permitirán salir del estado en que estás.

Y, por supuesto, cuando le achacamos la culpa de nuestro mal a una causa equivocada, inevitablemente vamos a llegar a una solución equivocada.

Pero si entendemos que el mal radica en nuestro propio corazón, entonces podremos aplicar la medicina apropiada en el lugar apropiado.

¿Cuál es, entonces, la verdadera causa de la decadencia espiritual?

¿Quién es el responsable de esto?

Que cosa “NO ES” el matrimonio

Explicar las cosas por el principio de contraposición (contraponer) es algo que me gusta hacer… esto aclara muchos malos entendidos ayudándonos a enfocarnos en lo que relamente es importante.

 ¿Que cosa NO ES el matrimonio?

  • No es solo un “contrato legal” (firmar un papel) y es mucho más que una bendición pastoral.

La ley danesa hace una diferencia entre el acto matrimonial (el “matrimonio” propiamente dicho solo se celebra en la iglesia) y el “contrato” matrimonial (que se celebra en la comuna).

Las leyes protectoras dice en casos de problemas graves si se esta viviendo en concubinato durante un tiempo mayor a 5 años, la ley aplica a los conyugues las mismas leyes que una matrimonio legal. Porque los “concubinos” son un matrimonio “de facto” (de hecho y práctica).

Definitivamente el matrimonio no es solo un pedazo de papel que se firma y tampoco es solo la boda o el momento de la ceremonia en una iglesia.

La persona que piensa esto, se encontrará con la sorpresa de que un pedazo de papel (el papel que se firmó) o la oración de bendición hecha por le pastor en la ceremonia no pueden mantener un matrimonio firme. Con la oración de bendición y con los papeles firmados hay matrimonios que han fracasado. Una ves que se terminan las fotos de la ceremonia, los lindos recuerdos de la fiesta, la comida y las felicitaciones, la dura realidad del matrimonio nos espera en solo a la vuelta de la esquina. El matrimonio es la primera institución humana establecida por Dios en las escrituras. Pero es mucha más que un papel y una ceremonia, la institución del matrimonio fue hecho pensando en el beneficio exclusivo del ser humano. El principal beneficiado con tener un buen matrimonio somos nosotros mismos.

  • El matrimonio “no es” una manifestación cultural. Y “no es” solo una práctica religiosa.

Existen muchas naciones bajo el cielo y todas ellas tienen costumbres muy especiales y diferentes entre sí. Hay culturas que consideran una determinada acción como “fea” o incorrecta, pero en otros lugares la misma acción perece una hermosa y correcta.

En Argentina, una de las comidas más interesantes para probar es el asado (el grill) de los órganos internos de la vaca (el estomago, los intestinos delgados y intestinos gruesos, los riñones, el corazón etc….). El asado de “achuras” es uno de los platillos favoritos y especiales de la zona del litoral Argentino. Pero, comer esta clase de comida no entra dentro de las experiencias turísticas más atractivas para personas de Escandinavia.

En el Japón, la tradición dice que las esposas deben caminar 3 pasos atrás del marido.

Incluso, los suegros (los padres del marido) tienen el mismo derecho que el marido para reprochar, corregir y hasta de castigar a la esposa si fuere necesario. Esto llevó a que muchas esposas se convierten en sirvientas del los padres de sus esposos.

Es una tradición muy importante que los hijos varones vivan en la casa de los padres del esposo, incluso después de casados.

También en el Japón hay casos en los cuales “el contrato matrimonial” tubo un lapso de tiempo determinado (hay casos históricos de la política del Japón de contratos matrimoniales de 999 años).

El ser humano puede vivir rodeado de diferentes climas: frío polar, calor tropical, ríos caudalosos, áridos desiertos, altas montañas, verdes llanuras, mares tempestuosos, etc… pero, en todo lugar el ser humano tiene las mismas necesidades emocionales. No importa si tenemos dinero o si somos pobres, el ser humano es ESCENCIALMENTE IGUAL en todo el planeta tierra. En todo lugar y cultura el ser humano vive en una pareja y constituyen una familia. El ser humano, naturalmente, desea estar acompañado (no quiere estar solo).

Definitivamente, el matrimonio, es más que una manifestación cultural o una ceremonia religiosa.

  • El matrimonio, No Es Solamente una “unión sexual”.

Hace algunos años, un muchacho me dijo algo que me ofendió mucho, pero que a la vez reflejó duramente el concepto que tienen los no creyentes acerca del matrimonio.

Este muchacho me dijo: “Los evangélicos se casan solo porque quieren tener sexo”.

El sexo no es la razón por la cual nos casamos. El sexo es parte del matrimonio (una parte importante) pero no es la única razón por la cual nos casamos. Dios nos creó como seres sexuales (sexuados), pero marcó los límites del uso del sexo al matrimonio.

Comparación entre el pecado de la gula y la fornicación: Desde la antigüedad, el ser humano ha buscado recibir placer utilizando los sentidos de su cuerpo. Los antiguos egipcios, babilonios, persas, griegos, romanos, etc… tenían por costumbre celebrar grandes banquetes para conmemorar un acontecimiento importante. Estos banquetes podían durar días, semanas o inclusive meses enteros. Ahora, la pregunta es: ¿Cómo podían comer durante tanto tiempo, si en estomago humano solo soporta un determina carga de alimento?. El estomago humano esta hecho para soportar una determinada carga de alimento y luego necesita tener un “receso” para poder procesar dichos alimentos. El secreto estaba en que aunque ellos comían manjares durante horas, y cuando el estomago estaba lleno, se forzaban a vomitar (vaciar el estomago) y luego de un enjuague bucal, seguían comiendo.

Dios nos dio un estomago y debe ser saciado cuando tiene hambre. Pero no nos pidió que usemos nuestros estómagos para sentir el placer del comer!

De la misma manera debemos pensar acerca del sexo. Dios creó el sexo para ser usado (dentro de un marco correcto) pero no fue dado para que el sexo sea la razón de vivir.

  • El matrimonio “no es” un compromiso “por la eternidad”

Es un poco incómodo escuchar en los círculos cristianos frases como “te amaré eternamente”.

O: “…Cuando vaya al cielo voy estar con mi esposa por la eternidad”.

Si bien son frases muy románticas y tiernas, estas ideas reflejan un desconocimiento de lo que es el matrimonio de acuerdo a la Biblia. Como ejemplo bastará solo mencionar las palabras de Jesús en Mt. 22. 23 al 30, en donde dice claramente que en cielo no estaremos casados (creo que con la vida de casados en esta tierra ya es suficiente!)

Un hombre hace algunos años, un locutor de radio muy famoso del Paraguay, me dijo que le encantaba estar casado. Por esa razón se había casado ¡3 veces!. Le pregunte porque 3 veces? (si con una sola vez vasta y sobra!)

El me contesto que no sabia porque razón, siempre después de casarse, la situación con su esposa cambiaba repentinamente.

Me dijo:

En el noviazgo todo iba de mil maravillas, pero hasta solo hasta que firmamos los papeles del matrimonio.

Entonces…. el ángel se convertía en demonio.

Lo lindo de ella pasaba a ser feo.

La libertad que teníamos, lentamente comenzaba a convertirse en desinterés.

La preocupación y el respeto, lentamente eran reemplazados por celos y recriminaciones.

Lo atractivo comenzaba lentamente a transformarse en algo sin sabor….

Continuó hablándome, pero ahora en un tono un poco más triste:

Con mi ultima, esposa, … realmente estaba convencido que iba a funcionar. Pero, no fue así.

Después de 3 matrimonios y varios intentos de vivir con otro persona, estoy convencido que “tener un buen matrimonio es una cuestión de suerte”. Estoy convencido de que “no todos” estamos hechos para el matrimonio.

Lo que me lleva a la pregunta inicial:

¿Tener un matrimonio feliz es cuestión de buena suerte?

¿Tener un matrimonio saludable es como sacarse la lotería?

Una pregunta para responder en la intimidad de nuestros corazones.

Porción tomada de mi estudio bíblico para la familia hechoy  editado para la iglesia Comunidad Cristiana de Copenhague, año 2010.

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