No hay lugar para usted – respuesta para un misionero (muy parecido a la realidad)

epistles

MISIÓN FORÁNEA
de: Dpto. de Admisiones
para: Saulo Pablo
Corinto, Grecia

Estimado hermano Pablo:

Recientemente hemos recibido su solicitud para ingresar a nuestra misión. Le agradecemos por ella, quisiéramos expresarle en primer lugar, que es política de nuestra misión ser tan francos y abiertos como sea posible con todos nuestros solicitantes. En su caso, hemos llevado a cabo una investigación minuciosa de todos sus antecedentes y, francamente, nos sorprende cómo usted haya pasado hasta ahora por un misionero hecho y derecho.
Se nos ha dicho que usted padece de un serio problema ocular, lo cual encierra un gran obstáculo para un ministerio efectivo (nuestra misión requiere visión 20/20).
En Antioquía, nos enteramos que usted se opuso al Dr. Simón Pedro, un apreciado secretario denominacional, y lo reprendió públicamente, causando tal alboroto que tuvimos que enviar a un grupo especial desde Jerusalén. No podemos aprobar semejante atropello a uno de nuestros dignatarios.
Por otro lado, ¿cree que es correcto dedicarse al trabajo secular como misionero? Hemos sabido que en ocasiones usted pierde su tiempo fabricando carpas. En una carta que dirigió a la iglesia de Filipos admitió que esa era la única congregación que lo mantenía. Nos preguntamos: ¿Por qué tan sólo una? ¿Es cierto que tiene abierto un prontuario en la policía? Ciertos hermanos nos informaron que pasó dos años preso en Cesarea, y que también lo estuvo en Roma. Causó tantos problemas para la Cámara de Comercio de Efeso que lo han tildado como «trastorna mundos». Ningún sensacionalismo debe tener lugar en las misiones. Deploramos también el vergonzoso episodio de la huida de Damasco con una canasta.
Nos asombra su comportamiento: hombres que se saben manejar con diplomacia no son apedreados, ni expulsados de las ciudades ni asaltados por un gentío furioso. ¿Nunca pensó que unas palabras más suaves podrían brindarle más amigos? Le adjunto una copia del libro de Dale Carnegios Cómo alcPaul-readinganzar judíos e influenciar griegos.
Entendemos, igualmente, que es dado a fantasías y sueños. En Troas dijo que tuvo la visión de un varón macedónico, y en otra oportunidad, que fue transportado hasta el tercer cielo y que el Señor había estado a su lado. Créame: en la misión mundial se necesitan mentes más realistas y prácticas.
Ha causado problemas dondequiera que ha ido. Se opuso a las damas honorables de Berea y al principal liderazgo religioso de su raza en Jerusalén. Si alguien no se lleva bien con su propia gente, ¿cómo podrá servir a los extranjeros? A Timoteo le escribió que había «peleado la buena batalla». Pelear no es recomendación para ningún misionero. Hasta nos enteramos de que manosea serpientes, como aquella venenosa que levantó en Malta, situación en la cual aparentemente no sufrió ningún daño.
Admitió que estando en Roma «todos lo abandonaron». ¿Nunca pensó que los hombres correctos tienen siempre amigos a su lado y jamás son dejados solos? Ha escrito muchas cartas a iglesias donde fue pastor, y en una de ellas acusó a un miembro de convivir con su madrastra, causando una conmoción en la congregación y haciendo que ese miembro fuera expulsado.
También gastó demasiado tiempo tratando el debatible tema de la segunda venida. En las cartas que envió a Tesalónica casi fue el tema excluyente. Por favor, ¡ponga las cosas en su lugar de ahora en adelante!Apostle-Paul
Su ministerio se ha caracterizado por la inconstancia: primero fue Asia Menor, después Macedonia, luego Grecia, más adelante Italia, y ahora fantasea con España. Sus sermones son demasiado largos para estos tiempos. En cierto lugar predicó hasta pasada la medianoche y por su culpa hubo un lamentable accidente con un joven que se quedó dormido. Nadie puede aguantar un sermón de más de veinte minutos. «Párese, hable y cállese», es nuestra consigna.

PaulNuestro médico auditor, el Dr. Lucas, nos informó que es bajo de estatura, delgado, calvo, enfermizo y que duerme con sobresaltos por la preocupación que siente por sus iglesias. Y asimismo nos informan que, frecuentemente, se pasa horas enteras caminando y orando, hasta altas horas de la madrugada. Nuestro ideal para los candidatos que se ofrecen es el conocido «mente sana en un cuerpo sano».
La experiencia nos ha enseñado que lo mejor es enviar casados al extranjero. Deploramos, por eso, su política de celibato. Le hacemos saber, por si le interesa, que Simón (el ex mago) ha establecido una agencia matrimonial en Samaria, donde seguramente podrá encontrar algunas viudas excelentes.
Lamento tener que decirle todas estas cosas, hermano Pablo, pero lo hago para su propio bien. En mis veinticinco años de ministerio jamás encontramos a alguien más opuesto al perfil que buscamos. Si lo aceptáramos, estaríamos rompiendo el Reglamento Interno de nuestra misión.

 

 

 

Cordialmente suyo,

Flavio Cabezahueca
Secretario de Admisiones

Asumir riezgos… motivatizaciones del corazón.

Josue 1

Esfuerzate y Se valiente

En el primer capítulo de Josué, Dios ofrece las palabras de ánimo más famosas de toda la Biblia.

Moisés acababa de morir, y ahora su sucesor había sido llamado a llevar a la nación de Israel a la Tierra Prometida —una acción militar que implicaría un gran riesgo. Josué, sin duda, estaba preocupado e inquieto

por la perspectiva de enfrentarse a un poderoso ejército enemigo. Por tanto, el Señor le dio palabras de aliento que todavía resultan válidas para nosotros hoy.

¿Qué habría pasado si Josué se hubiera negado a aceptar esta intimidante tarea? Lo más probable es que la nación de Israel habría languidecido en el desierto. Afortunadamente, este líder era un hombre de mucha fe y valor, y asumió con valentía la causa de Dios.

Al igual que Josué, nosotros enfrentamos obstáculos cada día. Sin embargo, es en medio de la adversidad que Dios refina nuestra fe (Stg. 1:2-4). Cuando nos negamos a obedecer al Señor, los resultados son devastadores para nuestro crecimiento espiritual:

Impedirá que nos convirtamos en las personas que Dios quiere que seamos.
Limitará nuestra utilidad para el Señor.
Viviremos dispuestos a justificar la desobediencia.
Seremos gobernados por el temor en vez de la fe.
Perderemos recompensas en el cielo, y además bendiciones en la Tierra.

¿Está usted, de alguna manera, rechazando el llamado de Dios? El Señor es digno de confianza. Sea cual sea el plan de acción que Él tenga para usted, tenga la confianza de que el Señor le dará la victoria.

No descuides tu vida espiritual

El hecho de que la salvación sea segura para el que realmente la tiene de ningún modo debe llevar al creygraciaente al descuido y la pereza, porque el pecado todavía mora en nosotros; y no como una bomba desactivada o un volcán extinguido. Si bien el pecado ha dejado de ser nuestro rey, aún así sigue siendo nuestro enemigo, y su meta es llevarnos a lo peor; esa es la lección del apóstol Pablo en Romanos 6, así como en 7:14-25, por sólo citar algunos versos.

Octavio Winslow dice al respecto que en todos nosotros hay una tendencia “secreta, perpetua y alar
mante de alejarnos de Dios”. Y si esa tendencia no es vigilada y mantenida a raya, puede apartarnos sutilmente de nuestra comunión íntima con Él y causar serios daños a nuestra vida espiritual. “Tal desvío – sigue diciendo Winslow – devora al alma de su vigor, de su fuerza, de su energía espiritual; e incapacita al creyente, por un lado, para servir, amar, obedecer y deleitarse en Dios; y por otro lado, para resistir las tentaciones de la carne, el mundo y Satanás”.

Noten que aquí no hablo de un pecado en particular. Me refiero más bien, a un estado de deterioro en el que los regalos que Cristo ha implantado en nosotros, tales como la fe, el amor, el gozo, la esperanza, la mansedumbre, se encuentran en franco decaimiento; es un estado en el que nuestra comunión con Dios ha descendido a su mínima expresión.

Y lo terrible de esta condición es que comienza de una manera sutil, secreta, imperceptible para las personas que nos rodean, y a veces hasta para nosotros mismos. En lo que respecta a la conducta externa, éste creyente no se distingue de los demás hermanos de la Iglesia. Pero su alma se encuentra en un franco y abierto deterioro espiritual. No hay vigor en su fe, no hay incremento en su amor, no experimenta el gozo de saberse perdonado y de pertenecer a Cristo, ni el gozo de la obediencia; no vive amparado en la esperanza, no manifiesta humildad y mansedumbre; y su comunión con Dios es rígida, externa, ritualista.

Y nos preguntamos, ¿cómo es posible que un verdadero creyente caiga en un estado espiritual tan penoso? Antes de responder esta pregunta, permítanme corregir un concepto equivocado que muchos tienen al evaluar el estado de su vida espiritual. Algunos creyentes se dan cuenta que algo no anda bien en su vida cristiana, que su piedad y su relación con Dios han decaído, lo mismo que su servicio en el reino. Pero al querer encontrar la causa de su deterioro caen en lo que podemos llamar el síndrome adámico. ¿Qué hizo Adán cuando Dios lo confrontó con su pecado? Le echó la culpa a su mujer. Y ¿qué hizo la mujer? Echarle la culpa a Satanás. Todos son culpables de mi desgracia, menos yo.

Sin embargo, según la evaluación divina en Génesis 3, cada uno fue responsable de su pecado y cada uno recibió la consecuencia de sus actos. Queridos amigos ninguna causa externa a ti puede ser responsable de tu decadencia espiritual. Ese mal comenzó en tu corazón y se desarrolló en tu corazón (comp. Mt. 15:17-20).

Si quieres encontrar a quien echarle la culpa de tu condición seguramente lo vas a encontrar, pero no vas a solucionar tu problema. Puede que al principio te haga sentir mejor contigo mismo, pero la fuente de tu decadencia seguirá produciendo productos tóxicos que no te permitirán salir del estado en que estás.

Y, por supuesto, cuando le achacamos la culpa de nuestro mal a una causa equivocada, inevitablemente vamos a llegar a una solución equivocada.

Pero si entendemos que el mal radica en nuestro propio corazón, entonces podremos aplicar la medicina apropiada en el lugar apropiado.

¿Cuál es, entonces, la verdadera causa de la decadencia espiritual?

¿Quién es el responsable de esto?

Sinceridad… eso puede hacer la diferencia.

Aunque se sigue discutiendo en los ámbitos del lenguaje,  se cree que la palabra sinceridad proviene de la costumbre de los escultores griegos de usar cera para disimular grietas cuando alguna de sus estatuas tenía defectos. Según esta hipótesis de la etimología de la palabra, cuando una estatua no tenía ningún defecto y no necesitaba retoques era reconocida como una “escultura sin cera”. Esto era importante porque tarde o temprano, al ser expuesta al calor del  sol, si la escultura tenía grietas, iban a salir a la luz cuando la cera se derritiera.

sinceridad

Creernos y dar a entender que no tenemos luchas con el pecado es una absoluta falta de sinceridad. Nos guste o no, somos obras agrietadas y no podemos disimular las grietas. El escultor tiene que arreglarlas y no podemos esperar al calor de los problemas para que nuestros secretos salgan a la luz.

Yo soy un pecador y todavía hay cosas de mi carácter que me cuesta controlar. He tomado decisiones en mi vida y ministerio que han estado equivocadas y muchas veces he actuado con motivaciones erradas. Al reconocer esta realidad quedo menos expuesto a crear una barrera de hipocresía que impida que otros demanden cuentas de mi vida y me puedan ayudar. 

En el liderazgo, no es fácil ser responsable del crecimiento espiritual de otras personas. Algunos líderes pasan todo el tiempo dando sin separar un tiempo para recibir. Esto debilita y muchas de las historias de caídas de líderes dan cuenta que fueron en momentos de defensas bajas. 

Proverbios 10:9  nos dice:

“Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.”

Proverbios 11:3 agrega:

“A los justos los guía su integridad;  a los falsos los destruye su hipocresía.”

¿Será que los justos son declarados así no por ser “perfectos” sino justamente por ser “sinceros”?

 

 

Los Resultados Del Rechazo – Mateo capítulo 13:01 al 13:52

Al terminar de predecir el rechazo, Jesús empieza a comunicarse con Sus discípulos por medio de parábolas (13:1–52). Las parábolas facilitan la comprensión de la verdad para quienes la buscan. La esconden de quienes no quieren comprenderla y obedecerla.
Las parábolas que Cristo presenta aquí revelan el programa de Dios para la época siguiente, a la luz del rechazo judío de su Mesías, Jesucristo.

LAS PARABOLAS PARA TODO EL PUBLICO 13:1–43

La Parábola de las Tierras 13:1–23
La parábola conocida como la del sembrador indica que en la época venidera habrá una gran siembra de la Palabra de Dios. Esa siembra encuentra respuestas distintas. Se puede observar que tanto el que siembra como la semilla que se siembra son los mismos en todos los casos. El sembrador es fiel y la semilla es la Palabra de Dios. No les falta nada.
La diferencia entre los casos distintos se basa en la condición del corazón del que escucha. Algunos producirán fruto en diferentes cantidades. Otros serán infructíferos y morirán. La productividad de la semilla depende de la condición del terreno en el cual cae. Ese terreno está en buen o mal estado desde el principio.

¿QUE CLASE DE TERRENO SOMOS?

Los casos que el Señor menciona son diferentes. Los primeros dos casos representan individuos que nunca reciben la vida eterna (13:4–6, 18–21). La semilla que cayó junto al camino, como el hombre natural en general, representa quien no entiende lo que ha oído; no lo recibe; y al fin, Satanás entra para quitar de su mente lo que se ha oído. No produce ninguna respuesta positiva al mensaje.
La semilla que cayó entre pedregales representa el que oye el mensaje y le gusta (13:5–6, 20–21). Sin embargo, hay que notar la condición del terreno. Esta no cambia. Bajo la superficie hay piedra. Aunque la planta brota y da gozo a todos los que la ven, no llegará a nada. Al venir los momentos difíciles, revelará la condición verdadera y se secará. Tal caso no representa un individuo regenerado que se aparta de Dios. El corazón estaba malo desde el principio. Solo la apariencia ha cambiado; a fondo la persona sigue igual.

El tercer caso representa una situación distinta a los primeros dos. En el caso de la semilla que cayó entre espinos, la planta parece ser viva (13:7, 22). El problema es que está ahogada de tal manera que no produce fruto. Jesús dice que esta persona se hace infructuosa.

¿Qué le hace infructuoso al que ha recibido la Palabra de Dios? Son las preocupaciones con los problemas de esta vida y el deseo de conseguir más riquezas. La preocupación y el materialismo pueden ser tan importantes en la vida del hijo de Dios que no produzca el fruto que Dios quiere producir en él. Esta condición es un peligro para nosotros hoy también.

El último caso representa el deseo del sembrador al sembrar la semilla. La parte de la semilla que cayó en buena tierra produce fruto (13:8, 23). No todos son iguales pero quienes tienen el corazón dispuesto a recibir la Palabra de Dios de verdad producirán fruto. Cristo quiere dedicarse a esta clase de semilla para producir una buena cosecha en la época siguiente.

¡PENSEMOS!

No se puede estudiar esta parábola sin preguntar: ¿Cuál de estos terrenos me representa a mí? ¿Qué clase es usted? ¿Tiene vida de verdad? ¿Está produciendo fruto?
Si usted no tiene la vida eterna, hoy es su oportunidad. Está escuchando la verdad. No deje que Satanás Ilegue a quitársela ni que las circunstancias de la vida se la haga secar. Recíbala hoy.
Si ya tiene vida pero no está produciendo fruto, algo la está ahogando para que no produzca el fruto que naturalmente produce esta vida espiritual. Examínese para ver qué la está haciendo infructífera. Pídale a Dios que le quite este estorbo para que produzca fruto como debe.
Si su vida produce el fruto indicado, déle gracias a Dios por lo que El ha hecho ya. Sin embargo, cualquier cosecha puede mejorarse con más cuidado de parte del jardinero. Usted también debe pedirle a Dios que le haga aun más fructífero para que reciba mayor ganancia.

Entre la presentación de la parábola y la explicación de la misma, Cristo contesta la pregunta de los discípulos (13:10–17). Ellos querían saber porqué Cristo había empezado a hablar frente al pueblo en parábolas.

SU CORAZON ESTA ENGROSADO
* VIENDO NO VEN
* OYENDO NO OYEN
* NO ENTIENDEN

A la luz del rechazo ya descrito, Cristo les explica que está enseñando en parábolas para que el pueblo que no quiere saber la verdad no entienda. Los que quieren saber la verdad seguirán investigando hasta averiguar el significado. Para la gente que no la busca, las parábolas se quedan como un misterio que no comprenderán. Así que, el mismo instrumento que ayuda al que busca, sirve para esconderla del que no quiere saber.

BIENAVENTURADOS…

* VUESTROS OJOS VEN
* VUESTROS OIDOS OYEN

La Parábola del Trigo y la Cizaña 13:24–30, 36–43
La parábola del trigo y la cizaña demuestra que en esta época que sigue el rechazo de Cristo habrá una mezcla de muchos que no son creyentes auténticos con los que realmente han confiado en Jesucristo. Toda la cosecha sufrirá las consecuencias de la presencia de los falsos en medio del pueblo de Dios.

EL ENEMIGO SEMBRO CIZAÑA ENTRE EL TRIGO

Este problema se ha sentido desde el principio de la iglesia. La iglesia local se compone de quienes profesan haber confiado en Cristo como su Salvador. Satanás mete en medio de ellos a muchos que no lo son. Estos creyentes falsos desvían a los verdaderos hijos de Dios de lo que Dios quiere que hagan y hacen daño al testimonio del pueblo de Dios ante los demás también.

¡PENSEMOS!

¿Se han metido algunos “creyentes” falsos en algunas ocasiones en la iglesia donde usted asiste? ¿En qué formas han hecho daño a la obra de Dios allí? ¿Qué influencia pueden tener sobre los hijos auténticos de Dios?
¿Qué se puede hacer en este caso? ¿Será posible identificarles y quitarlos? ¿Por qué? ¿Qué se puede hacer frente a esta situación? ¿Qué puede hacer usted en cuanto a sí mismo? ¿En cuanto a los demás?

El Señor indica que no será posible distinguir entre los dos grupos para eliminar a los falsos porque se arrancaría a algunos verdaderos en el proceso. Siempre nos equivocamos al tratar de juzgar por lo que se puede ver a base del externo. Por eso, será necesario esperar hasta el juicio al final de esta época cuando Dios separará entre los creyentes auténticos y los falsos.
Como cristianos auténticos podemos asegurarnos de la realidad de nuestra propia fe. A la vez, podemos examinar la enseñanza bíblica y los conceptos populares en la iglesia para asegurar que se conforman a la Palabra de Dios, y no a la opinión natural que los hombres apoyan. La iglesia debe ser una luz en medio de la oscuridad; no otra copia de lo que este mundo produce.

La Parábola de la Semilla de Mostaza 13:31–32
Las parábolas de la semilla de mostaza y de la levadura presentan mensajes semejantes. La de la semilla de mostaza indica que a pesar de principar con una semilla tan pequeña e insignificante, el reino seguiría creciendo hasta llegar a ser un pueblo grande.

UN PRINCIPIO PEQUEÑO, PRODUCIRÁ UN GRAN RESULTADO

La Parábola de la Levadura 13:33
En muchas ocasiones en la Biblia la levadura se usa como una ilustración de la influencia sutil del pecado en el pueblo de Dios. El pecado tolerado en la iglesia servirá para arruinar todo el pueblo. Aunque este concepto es bíblico, no parece ser la idea en este pasaje. Aquí no se presenta ningún concepto negativo.
La levadura se caracteriza principalmente por el crecimiento continuo, penetrante, paulatino, hasta hacerlo en algo mucho mayor. Al lado de la semilla de mostaza, este significado parece ser mejor aquí. La iglesia de Cristo empezará como un pueblo pequeño en comparación con las otras naciones del mundo, pero poco a poco seguirá creciendo hasta llegar a ser un pueblo grande, útil para los propósitos de Dios.

La Explicación de las Parábolas para el Público 13:34–35
Al enseñar al pueblo en parábolas, Cristo cumple la profecía de que Dios hablaría a Su pueblo en parábolas. De esta manera se revelan verdades escondidas desde el principio. Sin embargo, Israel no entiende. Solo quienes buscan la verdad encontrarán las respuestas.

LAS PARABOLAS PARA LOS DISCIPULOS 13:44–52

La Parábola del Tesoro Escondido 13:44
Las parábolas del tesoro escondido y de la perla son seme-jantes también. Las dos podrían referirse al mismo evento. Sin embargo, al esconder el tesoro y descubrirlo de nuevo, se nota una semejanza al trato de Dios con Israel en esta época. Israel ha sido escondido, esperando el regreso de Jesucristo cuando venga a tomar posesión de ella de nuevo.

CRISTO RECONOCE EL GRAN VALOR DE SU PUEBLO
DARÁ TODO LO QUE TIENE POR EL
La Parábola de la Perla 13:45–46
La búsqueda de la perla se parece más al trato de Dios para con la iglesia. Se presenta la obra de Cristo al encontrar otra posesión de gran valor por la cual está dispuesto a sacrificar todo lo que tiene. En los dos casos el hombre reconoce el valor de lo que piensa comprar y da todo lo que tiene por una posesión de tanto valor.

La Parábola de la Red 13:47–50
La parábola de la red es semejante a la del trigo y la cizaña. Sólo se presenta con otro énfasis distinto. En este caso se hace hincapié en el juicio final que les separa. Los buenos peces y los malos están en el mismo mar juntos. Al final de la época los peces malos son sacados y destruidos. Así será el juicio del pueblo de Dios. Se dejarán los verdaderos pero los malos serán sacados y juzgados.

AL FIN DEL SIGLO LOS MALOS SERÁN JUZGADOS

La Parábola del Padre de Familia 13:51–52
Finalmente, la parábola del padre de familia se refiere a la verdad acerca del reino que acaba de enseñarles. Algunas de estas verdades son nuevas; otras han sido enseñadas por siglos. El ha elegido algunas verdades de las dos fuentes.
En la época actual, existen algunos principios eternos acerca del trato de Dios para con los hombres que jamás se cambiarán. A la vez, hay otras verdades nuevas que se hacen evidentes. Dios ha elegido de los según considera conveniente. El que comprenda la verdad sabrá reconocer las dos clases de verdades y señalarlas al describir el reino de Dios.

EL REINO SE CONSTRUYE A BASE DE ALGUNOS PRINCIPIOS ANTIGUOS
… A BASE DE ALGUNOS PRINCIPIOS NUEVOS CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS

¡PENSEMOS!

El contexto del rechazo del Mesías y las enseñanzas del nuevo programa de Dios nos obligan a una auto-evaluación. Cada uno debe evaluar su propia vida a la luz del plan de Dios para esta época.
¿En que grupo estoy? ¿Formo parte del pueblo verdadero de Dios? ¿Estoy produciendo fruto para la gloria de Dios? ¿Estoy listo para el regreso de Cristo?

El Rechazo Recíproco. Estudio Bíblico de Mateo capítulo 12

Mateo 12
Las dos alternativas de rechazo o aceptación presentadas por el contraste entre Juan el Bautista y los fariseos nos obliga a todos los que leemos este libro a decidirnos (11:1–30). Cada individuo tiene que identificarse con Juan y recibir a Jesús como Mesías y Salvador; o, con los líderes del pueblo que lo rechazaron. No se puede quedar neutral.
El conflicto entre Cristo y los líderes de Israel sigue a través del evangelio. Llega al punto climático en los incidentes del capítulo 12. Se unen varias confrontaciones de Jesús con los líderes para advertir al pueblo del peligro que corren al rechazarle a pesar de tanta evidencia.

JESUS RECHAZADO POR ISRAEL 12:1–45

Las Espigas Recogidas en el Sábado 12:1–8
La primera confrontación principia cuando los discípulos recogen unas espigas al pasar por los sembrados en el día de reposo. Según la interpretación farisaica de la ley, este acto requería todo el proceso de la cosecha. Por lo tanto, estaban trabajando en el sábado.
Jesús responde a su acusación al recordarles la conducta de David, la cual habría sido ilegal también. David mintió y comió del pan del templo. A pesar de la prohibición de tal conducta, Dios no le juzgó. Hay algunas ocasiones cuando las circunstancias requieren más de lo que la letra de la ley permite. Jesús, por ser el Hijo del hombre, tiene autoridad sobre el sábado también.
En medio de esta discusión Cristo señala uno de los principios fundamentales de la ley que los fariseos nunca habían entendido: “Misericordia quiero, y no sacrificio” (12:7; Os. 6:6). Al decir esto, Cristo no rechazaba los sacrificios de Israel; sólo quería aclarar lo que era de mayor importancia para Dios. La manifestación de la misericordia era mucho más importante para Dios que el cumplimiento legalista de la ley.
Las prioridades de la ley se basan, en primer lugar, en el amor hacia Dios; segundo, en el amor para el prójimo. Lo demás nace desde estos puntos de partida. Los ritos y requisitos específicos de la ley son una manifestación externa de estas prioridades. Los fariseos nunca habían aprendido esta base. No sabían nada de la misericordia.

“MISERICORDIA QUIERO, Y NO SACRIFICIO”

¡PENSEMOS!

A veces los evangélicos hemos caído en esta misma trampa legalista. ¿Cuáles serían algunas áreas de la vida actual donde debemos aplicar este principio básico? ¿Cómo lo podríamos manifestar?

La Mano Seca Sanada en el Sábado 12:9–21

La Prueba 12:9–13
La segunda confrontación resulta de una trampa que los líderes prepararon para poder acusar a Jesús. Habían llevado a la sinagoga a un hombre con una mano seca en el día de reposo, para tratar de motivar a Jesús a sanarle en el sábado.
Jesús responde tal como pensaban. Les acusa de tener más compasión por sus animales que por los miembros del mismo pueblo de Dios que estaban sufriendo. En una manera indirecta Jesús repite el mismo principio, que Dios quiere misericordia más que el cumplimiento legalista de los detalles específicos de la ley.

“¿ES LICITO HACER EL BIEN EN LOS DIAS DE REPOSO?”

El Complot 12:14
Al ver que Jesús cayó en la trampa, no les interesa Su advertencia. No buscaban la verdad. Sólo querían destruirle. Por eso, hicieron caso omiso del mensaje y salieron para planear cómo matarle.

La Salida 12:15–21
Jesús, consciente del plan, se apartó de ese lugar. Los que querían Su ayuda le siguieron. De esta manera, evitó la confrontación por otro tiempo más.
La salida de Jesús cumple la profecía también. Aunque el pasaje no dice a dónde fue, la cita indica que salió de Israel y entró en tierra pagana por un tiempo (12:18–21). Los pueblos paganos estaban dispuestos a escuchar la voz de Dios cuando los líderes del pueblo de Dios no querían oírle.

Un Endemoniado Sanado 12:22–37

La Señal de Jesús 12:22
Una nueva confrontación no se hizo esperar mucho. Parece que los líderes le tendieron otra trampa al traerle un hombre endemoniado para que lo curara. Esperaban que lo sanara para presentar otra acusación.

La Reacción del Pueblo 12:23
Al ver esta señal, el pueblo queda impresionado. Se preguntan si la evidencia no demuestra que Jesús es el Mesías. La forma de la pregunta indica que suponen una respuesta positiva. Están dispuestos a proclamarle su Mesías.

La Explicación de los Fariseos 12:24
Los fariseos estaban listos con su explicación. Aprovechaban el poder de Cristo sobre los demonios para demostrar que Jesús estaba aliado con esos mismos demonios. Por eso, podía controlarlos. El pueblo al escuchar esta explicación no sabía qué creer.

La Respuesta de Jesús 12:25–37
Jesús respondió a esta acusación desde varios puntos de vista. Primero, les señaló que un reino dividido contra sí mismo no podría seguir así mucho tiempo; pronto se eliminaría. Por lo tanto, no podría utilizar las fuerzas demoníacas para destruir a los demonios sin destruir Su propio reino (12:25–26).
Además, observa que hay más de una explicación posible para lo que ha hecho. Al no ser así, tendrían que acusar a algunos de su propio pueblo que hacían lo mismo (12:27). Otra explicación posible sería que este acto es una señal, hecha por el poder del Espíritu Santo, que demuestra que el reino ha llegado (12:28). Si esta explicación fuera cierta, entonces estarían luchando en contra de Dios mismo. No le han dado suficiente consideración seria a esta posibilidad.
Otra evidencia que se presenta como respuesta al argumento, es que para atar a un hombre fuerte y robarle, hay que ser más fuerte que aquel. Si El ha podido controlar a los demonios, entonces, Su poder debe ser mayor al poder de ellos. Por lo tanto, los líderes deben investigar con mucho cuidado para averiguar de dónde ha venido este poder (12:29).
Con el deseo de evitar una ofensa mayor de parte de quienes observaban estos eventos, Jesús les advierte del peligro de cometer un pecado que no se les perdonaría: la blasfemia del Espíritu Santo (12:30–32). Es posible que le rechacen y que después se arrepientan. Sin embargo, si siguen en la dirección en la cual van, rechazarán la convicción clara e innegable del Espíritu Santo, de que la obra de Cristo es de Dios. En tal caso, se endurecerán en ese rechazo y perderán cualquier posibilidad futura de volver atrás.
Se debe observar aquí que este pasaje no se dirige a creyentes verdaderos que corren el peligro de cometer algún acto de pecado que cause la pérdida de su salvación. No está en juego aquí la pérdida de la salvación.
Jesús se dirige a los que se consideran el pueblo de Dios. Esperan la llegada de su Mesías. Está frente a ellos y muchos están negando la evidencia clara de Quién es El. Por lo tanto, el peligro que corren es que Dios no perdone a Su pueblo el rechazo de la evidencia, dada por el Espíritu Santo en una manera tan clara, que Jesús es el Mesías. Por causa de este pecado, Israel tendrá que pagar el precio de su pecado. No habrá escape.
Finalmente, Cristo les advierte de la naturaleza verdadera del rechazo. Se rehusan a reconocerlo porque su corazón está lleno de maldad (12:33–37). Este rechazo no es un sencillo error basado en evidencia inadecuada o en algún malentendido. Rechazan la evidencia intencionalmente por causa de la dureza de su corazón. No creen porque no quieren creer.

“POR EL FRUTO SE CONOCE EL ARBOL”

“DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZON HABLA LA BOCA”

¡PENSEMOS!

Parece mentira que quienes se presentan como el pueblo de Dios rechazaran tan abiertamente la evidencia tan clara en cuanto a Jesucristo. ¿Por cuáles motivos rechazarían tanta evidencia?
¿Corremos nosotros hoy el mismo riesgo? ¿En cuáles formas podríamos caer en una trampa semejante? ¿Qué podemos hacer para evitar este error?

La Petición de una Señal 12:38–45

La Demanda 12:38
El último incidente en el repudio de Jesús de parte de los líderes ocurre cuando piden una señal (12:38). Esta petición es otra evidencia del rechazo porque indica que han negado todas las señales anteriores. Quieren una señal que nadie pueda discutir.

La Señal de Jonás 12:39–42
Cristo responde que la única señal pendiente que podría convencer a tales hombres incrédulos de la verdad es la de Jonás, o sea la de la resurrección. Si no se convencen con ella, no queda ninguna esperanza de que Ilegaran a creer.
SOLO QUEDA LA SEÑAL DE JONAS

Aun los pueblos paganos que Dios juzgó en otras épocas se levantaran para condenar a esta generación. Ellos no recibieron tanta oportunidad ni tanta evidencia. Si la hubieran tenido, se habrían arrepentido. Israel no responde aun con tanta evidencia.

La Condición de Esta Generación 12:43–45
Jesús responde a este estado de incredulidad al comparar Israel con un hombre poseído por un demonio quien logra ser liberado por un tiempo del control del demonio. Este hombre trata de cambiar su vida por medio de sus propios esfuerzos pero resulta peor cuando el demonio regresa a vivir con algunos amigos, y en mejores condiciones. La situación posterior del hombre es peor que la anterior.
Cristo interpreta esta historia al indicar que se refiere no a ningún individuo, sino a esa generación de Israel (12:45). Los que vieron la evidencia del Mesías y la rechazaron son como el hombre endemoniado.
Se han reformado y se han modernizado. Sin embargo, debido a la falta de una transformación espiritual, el cambio externo de embellecimiento es en vano. Al fin lo van a perder todo y su estado final será peor que el anterior.
Esta descripción podría referirse a los cambios políticos que terminan en la destrucción de Jerusalén, o tal vez, a la condición temporal de transformación lograda por el ministerio de Juan el Bautista. En cualquier caso, todo resulta vano y la condición final es peor, ya que no hay una transformación verdadera del corazón del pueblo. No quieren volver a Dios.

“EL POSTRER ESTADO PEOR QUE EL PRIMERO”

ISRAEL RECHAZADO POR JESUS 12:46–50

La predicción del rechazo concluye con un incidente simbólico ocasionado por la visita de la madre y los hermanos de Jesús. Cuando llegan, El indica que Su familia ya no se define según la descendencia física. El se ha apartado de Su propio pueblo. De aquí en adelante se determinará quiénes pertenecen a Su familia a base de la aceptación de El.
La nación identificada con el nombre de Jehová le ha rechazado. Por lo tanto, El también le rechaza. Dios empezará un nuevo pueblo. Los hijos de Dios ya no se identificarán por la descendencia de Abraham, sino por el reconocimiento de Jesucristo.

“TODO AQUEL QUE HACE LA VOLUNTAD DE MI PADRE… ESE ES MI HERMANO…”

¡PENSEMOS!

La historia del rechazo de Jesús por la nación de Israel es una historia triste. El pueblo de Dios ha rechazado al Hijo de Dios que les había prometido siglos antes.
Sin embargo, este mismo rechazo es el instrumento que Dios utilizó para abrirnos la puerta de salvación a nosotros que eramos paganos, alejados de Dios. ¿Ha aceptado usted este regalo de Dios? ¡No se identifique con los de Israel que lo han rechazado! ¡Confíe en El como su propio Salvador!

Dos alternativas. Estudio bílico del evangelio de Mateo capítulo 11

Mateo 11dos Caminos

¿Por qué será que al escuchar las “buenas nuevas” en cuanto a Cristo, algunos lo reciben gustosamente, mientras otros lo rechazar? A veces el problema está en nuestra presentación del evangelio. Siempre debemos tener mucho cuidado para dar a conocer el mensaje en la forma más clara y más atractiva posible. Sin embargo, muchas veces el problema no es la presentación del evangelio. Aun Jesucristo, al anunciar el mensaje del reino, se encontró con muchos que no querían creer.

Frente a la evidencia que Jesús presentó, cada persona tenía que responder, y aun cuando no todos la aceptaron, hubo muchos que la recibieron con gozo, reconociendo que Dios estaba cumpliendo Sus promesas a Su pueblo. Otros, sin embargo, al ver la misma evidencia, lo rechazaron. El problema no estaba en la falta de pruebas, sino en la disposición del individuo. No querían confiar en El.

¿RECIBIERON TODOS EL MENSAJE DE JESUS?

¿POR QUE CREEMOS QUE TODOS NOS LO RECIBIRAN?

Al darles la comisión a Sus discípulos, Jesús presentó la posibilidad de que algunos recibieran Su mensaje y que otros lo rechazaran. Quienes les recibieran, le reciben a El porque son Sus representantes a Israel.

Este concepto de aceptación o rechazo introduce el siguiente tema mayor del libro: el rechazo del Mesías de parte de Israel (11:1–13:52). Este rechazo se introduce por medio de dos ejemplos que representan las dos alternativas que pueden elegir (11:1–30).

LA DECISION DE JUAN 11:1–15

Juan el Bautista se introduce en este memento como ejemplo de una persona que eligió bien. Juan hizo las preguntas que el pueblo de Israel debe haberse hecho. Aunque Jesús no hizo todo precisamente como Juan creía que lo haría, al escuchar la respuesta de Jesús, Juan estaba dispuesto a aceptar la evidencia y confiar en El.

La Pregunta de Juan 11:1–6

Juan sólo pidió una confirmación verbal de Su parte de que El era de verdad Quien Dios había prometido mandar (11:2–3). Jesús no contestó directamente la pregunta de Juan. Contestó con hechos (11:4–5). Cumple lo que Dios había prometido.

La respuesta termina con un mensaje directamente para Juan (11:6). Al ver lo que sucedía, había cosas que Juan no podía entender. No todo iba según el plan que había esperado Por eso se hizo la pregunta. Jesús le contesta que la evidencia es suficiente; que no se preocupe por lo que no se entiende. Quienes aceptan la prueba, sin preocuparse por lo que no entienden, gozarán de la bendición de Dios.

“HACED SABER A JUAN LAS COSAS QUE OIS Y VEIS… BIENAVENTURADO ES EL QUE NO HALLE TROPIEZO EN MI”

El pasaje no dice directamente cómo respondió Juan a la palabra de Jesús pero la implicación es clara que lo habría recibido porque buscaba la verdad. Era un mensajero fiel para preparar el camino para el Mesías.

La Importancia de Juan 11:7–15

Jesús aprovecha esta ocasión para señalar el significado del ministerio de Juan. Les pregunta por qué ellos mismos le han prestado tanta atención a Juan. ¿Por qué salieron hasta el desierto para escucharle? No fueron para ver a he hombre fácilmente llevado por las masas, ni de gran riqueza. Salieron a escucharle porque reconocieron que era el vocero de Dios, un profeta (11:7–9).

Jesús confirma esta opinión popular pero la lleva más allá de lo que ellos habían pensado (11:9–15). Juan era el profeta de mayor importancia de todos. Era el profeta que vendría a preparar el camino para el Mesías. No hubo antes ningún profeta con un ministerio más significativo que éste (11:9–11).

La Importancia de Juan 11:7–15

Jesús aprovecha esta ocasión para señalar el significado del ministerio de Juan. Les pregunta por qué ellos mismos le han prestado tanta atención a Juan. ¿Por qué salieron hasta el desierto para escucharle? No fueron para ver a he hombre fácilmente llevado por las masas, ni de gran riqueza. Salieron a escucharle porque reconocieron que era el vocero de Dios, un profeta (11:7–9).

Jesús confirma esta opinión popular pero la lleva más allá de lo que ellos habían pensado (11:9–15). Juan era el profeta de mayor importancia de todos. Era el profeta que vendría a preparar el camino para el Mesías. No hubo antes ningún profeta con un ministerio más significativo que éste (11:9–11).

NO HAY MAYOR QUE JUAN

Aun siendo tan importante, hay otra categoría de hombres más valiosos todavía: los que entran al reino de Dios. Juan era importante porque anunciaba el reino. Sin embargo, no sobreviviría para entrar en él. Los que viven en el reino reciben una bendición mayor. Gozarán lo que Juan sólo podría anunciar.

EL MENOR EN EL REINO SERA MAYOR QUE JUAN

Jesús termina la descripción del ministerio de Juan con una explicación del conflicto que están experimentando (11:12–15). El ministerio de Juan finalizó las profecías que anticipaban la venida del Mesías, y por consiguiente, del reino. Sin embargo, en vez de recibirlo con gozo, el pueblo de Dios, guiado por hombres violentos, quiere destruir al Rey y Su reino.

Si el pueblo no hace caso a esta advertencia y si no los reciben, perderán la bendición que este momento les llevaba. Los que están dispuestos a oír la verdad deben hacerle caso. De lo contrario, perderán su oportunidad.

LA DECISION DE LOS DEMAS 11:16–24

La Ilustración de los Muchachos 11:16–19

¡PENSEMOS!

Antes de leer la explicación de esta ilustración, tome un momento para estudiar el pasaje. ¿Qué quiere decir Cristo al usar esta ilustración? ¿Cuál es la naturaleza de su queja en contra de Cristo y Juan? ¿Por qué no les aceptan?

Se observa el contraste notable entre la aceptación y preparación de parte de Juan y los líderes de Israel. Rechazaron a los dos que Dios había mandado, tanto a Jesús como a Juan, porque los dos no se conformaron al plan de los líderes de Israel. Querían que Jesús y Juan se sometieran a su propio plan, en lugar de someterse a quienes Dios había mandado (11:16–19).

Los líderes del pueblo se comparan con los muchachos que tocan en el mercado. Establecen el ritmo para las actividades con la música que deciden tocar, los demás responden conforme a la música tocada. Los líderes se quejan porque tratan de establecer el ritmo y ni Juan ni Jesús están dispuestos a seguirles.

Los dos tienen ministerios distintos, con diferencias de estilo muy marcadas. Sin embargo, los dos siguen el plan que Dios les ha trazado. Ninguno está dispuesto a conformarse al plan de los líderes. Por lo tanto, éstos los atacan. Sin embargo, sus motivos se manifestarán al ver el fruto que sus vidas producen. Al fin será obvio cuál es su verdadera intención.

“¿POR QUE NO QUIERES BAILAR A NUESTRA MUSICA?”

¡PENSEMOS!

¿Habrá alguna semejanza entre la manera de pensar de estos líderes y lo que la gente piensa hoy? ¿De qué maneras trata la gente hoy en día de corregir a Dios para que El se conforme a los planes que ellos consideran mejor?

¿En cuáles áreas hacen lo mismo los cristianos a veces?

La Condenación por las Ciudades Destruidas 11:20–24

La condenación sobre esa generación sería mayor que la de las ciudades que Dios había destruido en generaciones anteriores, las cuales eran despreciadas por los judíos (11:20–24). Llegaría a tal extremo que esas ciudades perversas les acusarían por haber rechazado una revelación tan clara de la verdad, tal como ellas nunca habían recibido.

¡MAS CULPABLE QUE SODOMA! LA INVITACION A RECIBIRLE 11:25–30

La presentación de las dos alternativas concluye con una invitación a acercarse a El y encontrar un descanso verdadero. Aun al hacer esta invitación, Jesús indica que nadie la aceptará a no ser que Dios les enseñe la verdad.

La capacidad de comprender la verdad y recibirla no es para los grandes, los poderosos y los sabios conforme a las normas de este mundo. La verdad ha sido revelada a la gente sencilla y humilde pero que la quiere escuchar. El mensaje no se recibe por la sabiduría humana, sino por la divina, la que solo Dios puede enseñar. Quienes han recibido el mensaje lo han recibido porque Dios les atrae.

La bendición de Dios no es para quienes hacen la lucha y ganan. Es para quienes reconocen que no la pueden ganar. Se sienten cansados y quieren descansar. Jesús les proclama que si quieren descansar que se acerquen a El. Si le reciben y toman Su yugo, gozarán la verdadera paz y contentamiento.

VENID A MI TODOS LOS QUE ESTAIS TRABAJADOS Y CARGADOS, Y YO OS HARE DESCANSAR

¡PENSEMOS!

La invitación que Cristo extendió a la gente de Israel en Su generación, se extiende a nosotros hoy también. ¿Se siente usted cansado? ¿Ha estado luchando por encontrar la paz interna, la paz en su propia conciencia y la paz con Dios? Cristo le ofrece descanso.

La paz de Dios es para quienes reconocen su debilidad y pecado. Todos hemos pecado y merecemos la muerte. Sin embargo, siendo pecadores todavía, Cristo murió para que nosotros podamos gozar la vida eterna y la paz con Dios ahora (Romanos 5:8). Si usted confía en Cristo como su propio Salvador, podrá recibir la vida eterna y gozará el descanso que Cristo le ofrece. ¿No quisiera tomar esta decisión hoy?

Un sueño realizado. Estudio bíblico del evangelio de Mateo capítulo 8 al 10

Mateo 8:1–10:42

¿Alguna vez ha soñado con algo tan bonito que ha pensado: “¡Quién pudiera realizar tal sueño!”? Desafortunadamente parece que estos sueños sólo se realizan en los cuentos de hadas.

En el tiempo de Jesús muchas personas soñaban con algo más bonito que lo que nosotros nos hemos podido imaginar. Este sueño incluía la llegada del Mesías para establecer un reino de paz aquí en la tierra, en el que todos gozaríamos una verdadera prosperidad. Se preguntaban si en verdad tal sueño, que se les había enseñado desde la niñez, podría realizarse.

Cristo vino a Su pueblo con el fin de convertir ese sueño en realidad. Al anunciar Su llegada, tenía que confirmarlo por medio del ministerio que llevaría a cabo.

Después de completar la lista de testigos quienes dieron testimonio que Jesús era el Mesías (1–4) y presentar el mensaje inicial de Cristo a Sus seguidores para revelar la clase de justicia que Dios exige para entrar al reino (5–7), Mateo da un resumen de la naturaleza del ministerio de Jesús, el Mesías (8–10).

Por medio de los diversos aspectos del ministerio presentado, Mateo demuestra que Jesús realizó lo que el pueblo esperaba que su Mesías lograra. La reacción de Juan desde la cárcel (11:2–3) demuestra la pregunta que el pueblo debía haberse hecho al observar estas evidencias.

Se presentan algunos indicios que la gente se preguntaba como debían de haberlo hecho (9:8, 33; 12:23). Sin embargo, los líderes respondieron que Jesús no podría ser el Mesías. Dieron el crédito por las obras hechas a Satanás (9:34; 12:24). Su explicación logró que, a pesar de tanta evidencia, la mayoría del pueblo dudara de la autenticidad de Jesús. Sin embargo, la evidencia sobreabundaba.

LAS ESPERANZAS REALIZADAS 8:1–9:38

Su Poder sobre la Enfermedad 8:1–17

Entre las demostraciones de que Jesús era el Mesías, una de las más notables era su poder sobre la enfermedad. Un leproso fue curado cuando pidió la ayuda de Jesús (8:1–4). La presentación de las ofrendas indicadas ante los sacerdotes debe haber sido suficiente prueba que el Mesías estaba presente. Ningún otro había logrado este milagro.

Un oficial romano pagano pidió la ayuda de Jesús para curar a un siervo paralítico que sufría (8:5–13). El ejemplo de su fe en Cristo presenta un contraste notable con la falta de fe de los líderes religiosos de Israel que debían de haber creído pero que rehusaron.

La suegra de Pedro fue curada de una fiebre severa y pudo levantarse para servirle al Señor y a sus compañeros (8:14–15). Estas personas eran nada más unos pocos ejemplos de los muchos que Jesús sanó de sus enfermedades y libró del poder de los demonios. Al correrse la fama de Jesús y de Su poder para curar a los enfermos, le trajeron muchos más para que les ayudara también.

Sus Exigencias para Sus Seguidores 8:18–22

Jesús les comunicó desde el principio que no sería fácil seguirle. El costo del discipulado es alto. Sus exigencias son serias. Quería advertirles que sólo quienes estaban convencidos y comprometidos de verdad le deberían seguir.

Su Poder sobre la Naturaleza 8:23–27

Jesús demostró Su autoridad sobre la naturaleza también al controlar el viento y el mar. Aun Sus propios discípulos se asustaron al ver esta manifestación de Su poder.

Su Poder sobre los Demonios 8:28–34

Al llegar al otro lado del mar, Jesús manifestó Su autoridad al librar a dos hombres endemoniados que habían sido totalmente imposibles de controlar. En contraste a los discípulos que creyeron al ver la manifestación de Su poder, el pueblo se asustó y pidió que salieran, a pesar del bien que habían hecho.

Su Poder para Perdonar Pecados 9:1–8

Jesús aprovechó la curación de un paralítico para demostrar Su autoridad para perdonar pecados. Cuando le confrontaron por Su “blasfemia”, Jesús les demostró que las dos cosas van juntas. Su facultad para sanar dio una evidencia objetiva externa de Su derecho para perdonar el pecado. La multitud reconoció las implicaciones del evento y alabaron a Dios por lo que había hecho por medio de Cristo.

Su Poder para Cambiar Vidas 9:9–13

Mateo se presenta también a sí mismo como un ejemplo de lo que Jesús pudo lograr en la vida del hombre. Jesús le tomó del puesto despreciado de cobrador de impuestos, con todas sus implicaciones ilícitas, y le cambió la vida.

Los fariseos no comprendieron este aspecto de la obra de Cristo. Creyeron que debían prestar su atención sólo a quienes ya estaban viviendo conforme a la ley, con todos sus deberes externos. Tuvieron que aprender lo que quería decir: “Misericordia quiero, y no sacrificio” (9:13). Para ellos todo era lo contrario. Su énfasis estaba en el sacrificio; no supieron nada de la misericordia, ni la divina, ni en su propia vida.

Su Poder sobre la Tradición 9:14–17

Los fariseos le confrontaron de nuevo porque no se conformaba a algunas de las prácticas tradicionales de los judíos, como el ayuno. Jesús utilizó varias ilustraciones para demostrar que se ha establecido un nuevo programa que no puede conformarse a las prácticas del sistema antiguo. Así Cristo demostró que Su autoridad era mayor que las tradiciones.

Su Poder sobre la Muerte 9:18–26

Jesús demostró Su autoridad sobre la muerte al sanar a la hija muerta de un líder del pueblo que había confiado en El. En el camino, curó a una mujer que había estado sangrando internamente por doce años sin ninguna ayuda adecuada para curarle. Le tocó por fe y fue curada (9:20–22). El atraso por su causa no presentó ningún impedimento para que Jesús sanara a la hija de Jairo. El tiempo no afectó la obra que tenía que hacer.

SE DIFUNDIO SU FAMA POR TODA AQUELLA TIERRA

Su Poder sobre la Ceguera 9:27–31

La evidencia del poder de Jesús como Mesías siguió cuando curó a dos hombre ciegos. Estos hombres que no veían son un ejemplo a quienes pueden ver pero no quieren. Antes de su curación perseguían a Cristo hasta que les dio lo que necesitaban. Después, no se callaban aun cuando Cristo les había dicho que no se lo contaran a nadie.

Jesús trataba de evitar las multitudes que le seguían solamente por ver lo sensacional. Por eso, hizo esta prohibición. Su actitud fue todo lo contrario a lo de muchos que se presentan para sanar en el nombre de El, actualmente. A pesar de Su esfuerzo, la fama de lo que Jesús había hecho se difundió por todos lados.

“NUNCA SE HA VISTO COSA SEMEJANTE EN ISRAEL”

Su Poder sobre la Mudez 9:32–34

Otra vez se manifestó Su autoridad cuando sanó a un hombre mudo por causa de un demonio. Se ven las dos reacciones distintas de los observadores. La gente responde maravillada que nunca se había visto tal cosa en Israel. Los líderes religiosos rechazaron toda la evidencia y echaron la culpa a Satanás. La evidencia era suficiente, pero ellos no querían creerla.

“POR EL PRINCIPE DE LOS DEMONIOS ECHA FUERA LOS DEMONIOS”

Su Compasión por las Multitudes 9:35–37

La evidencia final de que Jesús era el Mesías fue su preocupación por el pueblo de Israel. Al ver su condición desesperada, como ovejas sin pastor, sintió compasión por ellos.

El trabajo pastoral les tocaba a los líderes religiosos del pueblo, a los sacerdotes, a los profetas y a otros. Sin embargo, tenían sus propios intereses. Por eso, no se preocupaban por el bien de las ovejas y éstas se quedaron a defenderse a sí mismas. Así que Cristo indica que los discípulos deberían orar para que Dios mandara a otros obreros para hacer la obra.

¡PENSEMOS!

La lista de evidencias de la autoridad de Jesús es impresionante. De nuevo nos lleva a la conclusión que la incredulidad de los líderes no era por falta de suficientes pruebas. No creyeron en El, a pesar de lo visto, porque no querían confiar.

Haga una lista de las obras que demuestran el poder de Jesús. Si Cristo podía hacer todo esto, ¿Habrá algún problema suyo que no pueda resolver? ¿A qué problema tiene que enfrentarse en su propia vida? ¿Puede Cristo resolverlo? ¿Por qué seguir luchando para solucionarlo? ¡Entrégueselo ahora mismo!

LA RESPUESTA DE LOS DISCIPULOS 10:1–42

Su Llamamiento 10:1–4

La respuesta a la oración antes mencionada se encuentra en la comisión de los mismos discípulos. Se nota en el proceso de preparación de estos nuevos embajadores, cuatro pasos que Cristo siguió:

* Les invitó a colaborar con El.

* Les enseñó con Su palabra y Su ejemplo.

* Les mandó a orar por la necesidad.

* Les envió como Sus representantes.

¡PENSEMOS!

El patrón para la preparación de líderes que el Señor nos dejó no ha sido superado. Al buscar nuevos dirigentes para la obra de Dios, no hay mejor forma de prepararlos que ésta que El Señor utilizó.

Pídale a Dios que le ayude a identificar alguna persona apta para servir a Dios en su iglesia. Contando con la dirección del Señor, haga un plan de trabajo para guiar a esa persona, a través de estos cuatro pasos, al servicio de Dios. El proceso es largo pero no hay mejor inversión del tiempo que ésta.

Su Comisión 10:5–10

La compasión de Jesús por las multitudes extraviadas le motiva a enviar a Sus discípulos con el mensaje del reino. Su aceptación de El, juntamente con la obediencia a Su comisión, es un testimonio que ellos reconocen Su autoridad como el Mesías.

La comisión que Jesús les da es para dirigirse a las ovejas perdidas, que se han quedado sin pastor, de la casa de Israel. Deben llenar el vacío dejado. Las ovejas que quieren seguir a Dios les seguirán. Estas mismas ovejas proveerán toda necesidad física de los discípulos que les llevan la verdad. Por lo tanto, no deben llevar ninguna provisión para el camino.

“EL QUE A VOSOTROS RECIBE, A MI ME RECIBE; Y EL QUE ME RECIBE A MI, RECIBE AL QUE ME ENVIO”.

Después de instruirles en cuanto a su tarea inmediata, Jesús se proyecta hacia el futuro y les advierte de lo que sufrirán después de Su salida, siendo Sus representantes todavía. Aunque los hombres tratarán de destruirlos, no se deben preocupar. Podrán contar con la ayuda de Dios. Además, pueden estar seguros que la oposición no es en contra de ellos, sino de Jesús mismo (10:16–42).

¡PENSEMOS!

Considere las promesas que Jesús presenta a los discípulos en cuanto a su ministerio futuro como sus embajadores (10:16–42). Haga un resumen de los principios enseñados. ¿De cuáles cosas pueden estar seguros? ¿Cómo deben afectar estos principios su ministerio?

¿Cuáles de éstos podrían afectarnos a nosotros hoy? ¿Cómo deben afectar nuestro ministerio?

Mateo capítulo 5 al 7… estudio bíblico para conocer la Biblia.

Mateo 5:1–7:29

A través de la historia siempre ha habido personas moralistas. Son buena gente y “no hacen daño a nadie”. Muchas de ellas se han propuesto vivir conforme a los diez mandamietitos. A tales personas cuesta mucho trabajo presentarles a Jesucristo porque consideran que han vivido bien y no lo necesitan. Estos individuos se unen al joven rico que le dijo al Señor: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud”(19:20).

En la multitud que vió la evidencia que Jesús es el Mesías (1–4) y que le seguía (4:23–25), habían varías personas que manifestaban esta actitud. Al seguirle, escucharon con mucho cuidado sus Palabras.

Tenían un interrogante mayor en sus mentes: Si el Rey había venido y el reino ya iba a empezar, ¿Podrían participar? El joven rico expresa lo que pensaban: “¿Qué más me falta?” ¿Cuáles eran los requisitos para entrar al reino? Jesús da la respuesta a esta pregunta de varias perspectivas distintas en el Sermón del Monte (5:1–7:29).

SU DESCRIPCION DE LOS ACEPTADOS 5:1–16

Su Carácter Piadoso 5:1–12

Las bienaventuranzas describen la clase de personas que participarán en el reino. Son las mismas que gozarán de la verdadera prosperidad y contentamiento. La esencia de la descripción demuestra que no son quienes cumplan con todos los ritos establecidos y que presenten una gran manifestación pública de su religión quienes entrarán al reino de Dios. La entrada al reino se basa en un carácter piadoso interno.

LA ENTRADA AL REINO DE DIOS NO SE BASA EN RITOS EXTERNOS PUBLICADOS SINO EN EL CARACTER INTERNO TRANSFORMADO

Quienes están contentos de las condiciones como están ahora en el mundo, no estarán muy felices en el reino venidero. Al contrario, quienes ahora sufren y lloran por causa de la justicia, pueden estar seguros que habrá una recompensa justa en el futuro. Experimentarán la bendición de Dios en el reino.

¡PENSEMOS!

Se observan ocho características de la gente verdaderamente feliz. Haga una lista de ellas y sus resultados correspondientes. Evalúe su propia experiencia. ¿Se manifiestan estas condiciones en su vida? ¿Está experimentando estas bendiciones prometidas? Señale una área en su vida donde considere que Dios quiere transformar su vida. Defina algunos pasos que podría tomar para lograr el cambio deseado. Pídale a Dios Su ayuda para poder realizarlo.

Su Influencia Penetrante 5:13–16

Quienes quisieran entrar en el reino de Dios deben tener una influencia penetrante en el lugar donde les ha colocado. Como la sal, deben crear una sed para Dios por medio de sus vidas transformadas (5:13). Como la luz, deben revelar la naturaleza de Dios en medio de la oscuridad en derredor (5:14–16).

LOS QUE ENTRAN AL REINO SE DAN A CONOCER POR SU INFLUENCIA PENETRANTE EN EL MUNDO

¡PENSEMOS!

¿Cómo está nuestra influencia con los vecinos? ¿Estamos creando una sed para Dios en nuestra sociedad por el estilo de vida distinta que manifestamos? ¿Se está revelando la luz de la naturaleza de Dios en medio del mundo oscuro en el cual vivimos por medio de nuestra vida? Evalúe la influencia de su iglesia en su pueblo. ¿Qué podrían hacer para mejorar esta influencia?

SU RELACION CON LOS RELIGIOSOS 5:17–7:6

Jesús y la Ley 5:17–20

Después de terminar Su resumen de la descripción de quienes entrarían al reino, Jesús hace una referencia a los que todo el mundo suponía que se incluirían: los líderes religiosos del pueblo (5:17–7:6). Debido a que esta discusión tiene que introducir un conflicto acerca de la ley, Jesús define el marco dentro del cual la discusión de la ley tiene que presentarse (5:17–20).

Por un lado, Cristo aclara que no ha venido para abolir la ley (5:17–19). Cualquier mensaje que dijera que la ley ya no sirve no ha venido de El. Vino a cumplir la ley; no a destruirla. Vino para hacer posible el cumplimiento de lo que la ley exige.

Al otro lado, aunque es cierto que tienen que cumplirse las exigencias de la ley, ningún hombre las puede cumplir. Aun no era suficiente la justicia que los fariseos ejercían (5:20). Las prácticas externas nunca podrían satisfacer lo que la ley exigía en el corazón del hombre.

LAS PRACTICAS EXTERNAS DE LA LEY NUNCA SATISFARAN LAS DEMANDAS DE DIOS ¡DIOS EXIGE MAS QUE LA JUSTICIA DE LOS FARISEOS!

Su Rechazo de las Tradiciones de los Fariseos 5:21–48

Habiendo definido este marco principal de la discusión acerca de la ley, Jesús demuestra específicamente porqué no son suficientes las ordenanzas detalladas de los fariseos. Se jactaban de cumplir fielmente la ley. Se suponía que las tradiciones eran la autoridad absoluta en cuanto a lo que Dios esperaba de Su pueblo.

Jesús demostró que sus tradiciones no llegaban al blanco. Habían puesto todo el énfasis en las regulaciones detalladas pero no cumplían con el espíritu de la ley. No se fijaban en lo que la ley realmente exigía. Por eso, Jesús rechaza sus tradiciones y aclara la naturaleza de las exigencias de Dios.

Acerca del asesinato 5:21–26

En cuanto a la ley del homicidio, Jesús demuestra que la prohibición del acto físico del asesinato no es suficiente (5:21–26). La ley de Dios incluye la actitud del corazón hacia los demás. Si odian a alguna persona, su actitud es equivalente al homicidio, aunque las restricciones sociales no les permiten llevar a cabo su deseo. Esta actitud tiene que resolverse antes de seguir adelante con cualquier rito religioso.

Acerca del adulterio 5:27–30

De la misma manera, el adulterio no se limita a quienes en realidad llevan a cabo el acto. El deseo del corazón es tan significativo como el hecho en sí. Dios quiere que tanto la mente como el cuerpo se mantengan puros y disponibles para Su uso.

Acerca del divorcio 5:31–32

Además, Jesús intenta comunicar una nueva perspectiva en cuanto al divorcio. Aprovecharon una cláusula del Antiguo Testamento, que Dios les dio para proteger a la mujer de los abusos paganos en cuanto a la separación del esposo, como un indicio de la aprobación de la mismo de parte de Dios. Jesús aclara que esto, produce un estado de adulterio y debe evitarse.

Acerca de los votos 5:33–37

Los votos se definen de nuevo conforme a la norma divina. Las tradiciones de los judíos en sí demostraron que eran necesarios por causa de la falta de honradez de la gente. Se utilizan, cuando los hombres ya no tienen confianza el uno del otro. Así que, la norma divina no se revela porque los votos se cumplan, sino por una fama de honradez que elimina la necesidad de ellos. En vez de jurar por cosas sobre las que no tienen ningún control, deben decir la verdad de tal manera que ya no sean necesarios estos juramentos.

Acerca de la venganza 5:38–42

La ley exigió un castigo semejante para recompensar el mal hecho a otros. Esta ley se había convertido, en la práctica judía, en el derecho de venganza de parte de la persona ofendida. Tales actitudes vengativas no reflejaron el propósito de Dios para Su pueblo. Dios sería glorificado por una actitud dispuesta a aceptar el maltrato de parte de otros. Deben manifestar amor para los demás, no importa lo que les hayan hecho.

Acerca del amor para los demás 5:43–48

El principio anterior abre la puerta al último, y el más importante de todos que Jesús quiere que comprendan. El precepto del amor para su prójimo se había convertido en una ley promoviendo las relaciones recíprocas: amar a quienes le aman. Jesús enseña que el amor verdadero no pide ninguna recompensa. El pueblo de Dios debe manifestar un amor distinto: deben amar a sus enemigos también.

 

Su Rechazo de la Práctica de los Fariseos 6:1–7:6

No sólo rechaza Jesús sus tradiciones; sino también su práctica. La causa mayor de esta repulsa es que su práctica se conforma a las normas humanas; no a las divinas. Su estilo de vida se basa en las apariencias externas, en la búsqueda de algún provecho personal y en una evaluación, según las normas humanas.

Jesús principia con una evaluación de los ritos religiosos (6:1–18). Estos ritos se presentan como un espectáculo público, con el fin de conseguir prestigio personal.

Los Ritos Hechos Al Publico Ya Tienen Su Recompensa Las Obras Hechas Para Honrar A Dios Seran Recompensadas Por Dios

Acerca de la limosna 6:1–4

Dan limosnas, pero no por causa de su compasión hacia los pobres, sino para que los hombres los vean y los alaben por sus buenas obras. Deben dar en secreto para que su obra de amor sea recompensada por Dios.

Acerca de la oración 6:5–15

Sus oraciones también se presentan para llamar la atención de los hombres, en vez de conversar con su Dios. Deben orar en privado de tal manera que solo Dios se dé cuenta de sus actos. Entonces, podrán ser recompensados adecuadamente.

Tampoco deben emplear las repeticiones vanas de una religión de ritos. Orarán de una manera directa, expresando sus necesidades y deseos. Tales deseos deben ser una reflexión de los de Dios Mismo y de una relación adecuada a Su plan.

Acerca del ayuno 6:16–18

De la misma manera el ayuno no debe practicarse para llamar la atención de los hombres, sino como una expresión de los deseos profundos del corazón del individuo frente a Dios. En este aspecto, tal como en los otros, tenían una práctica equivocada. Su meta estaba mal dirigida.

Acerca de las riquezas 6:19–34

El segundo problema mayor en cuanto a la práctica de los líderes de Israel, se manifiesta en Su corrección acerca de las riquezas. Habían dado una prioridad mayor a la búsqueda de ganancia personal, que al servicio a Dios (6:19–24). Así que, servían a la riqueza, en vez de a Dios.

Cristo les exhortó a dejar de preocuparse por las riquezas y a confiar en Dios (6:25–34). Si dieran la prioridad indicada al servicio de Dios, El se encargaría de lo demás; proveería todo lo que necesitaran.

LA RIQUEZA MATERIAL SE PIERDE EL TESORO QUE DIOS DA PERDURA PARA SIEMPRE

Acerca del juicio de los demás 7:1–6

finalmente, Cristo señala el tercer problema en cuanto a la práctica de los líderes religiosos de Israel. Se han dedicado a juzgar a los demás. Deben de haberse preocupado por lo que Dios quisiera lograr en sus propias vidas. En vez de examinarse y corregir sus debilidades, se han justificado y dedicado a atacar a los demás. Quienes quieren participar en el reino de Dios deben purificarse a sí mismos y tratar de ayudar a los demás; no destruirlos.

ES MAS FACIL QUITAR LA PAJA DEL OJO DE SU HERMANO DESPUES DE QUITAR LA VIGA DEL SUYO SU INSTRUCCION PARA LOS ACEPTADOS 7:7–27

La evaluación de los líderes religiosos de Israel ha demostrado claramente que la justicia de los escribas y fariseos no era suficiente para entrar al reino de Dios. Después de terminar este análisis, Cristo presenta la conducta que se espera de quienes lograrán ingresar en el reino. Estas instrucciones no se presentan como requisitos para llegar. Indican el estilo de vida que se observará entre la clase de personas que lograrán hacerlo.

La Importancia de Buscar 7:7–11

La primera característica de quienes entrarán al reino de Dios es que reconozcan la importancia del reino y busquen cómo entrar. La implicación de esta enseñanza es que sus líderes no lo han hecho. Han buscado la ganancia personal en la vida.

La Importancia de Servir a Otros 7:12

La segunda característica se presenta como un resumen de todo lo que la ley y los profetas requieren del pueblo de Dios. Deben servir a los demás, tal como quieren que los demás hagan.

La Importancia de la Puerta Estrecha 7:13–14

En tercer lugar, Jesús les advierte que el camino que lleva al reino no es popular. No es que las grandes multitudes van a seguir. Tendrán que andar en un sendero solitario porque la gran mayoría anda por el camino ancho que lleva a la destrucción. La entrada al reino es por la puerta estrecha.

La Importancia de los Frutos 7:15–23

La cuarta característica de quienes entrarán al reino es que produzcan buen fruto. Muchos dirán que merecen el pase en base a su servicio al Rey. Sin embargo, sus vidas demuestran que no pertenecen a El y que no lo merecen. Serán rechazados.

La Importancia de Poner en Práctica Sus Palabras 7:24–27

Finalmente, quienes entrarán al reino de Dios serán aquellas personas que reconozcan las palabras de Cristo y que las pongan en práctica. Quienes no lo hagan, serán destruidas en el día del juicio.

Debemos tomar nota de nuevo que en estas enseñanzas, Cristo no está presentando los requisitos para entrar al reino. Nadie podría cumplirlas todas al pie de la letra para poder pasar.

A través del sermón, el ingreso al reino se recibe por la fe. Sin embargo, tal fe producirá estas características en la vida de la persona que confía en El de verdad. Por eso, son pruebas válidas para determinar quién pertenece al reino de Dios. Sin la transformación de la vida que el Espíritu de Dios produce, nadie podría vivir esta clase de vida jamás.

LA REACCION DE LA MULTITUD 7:28–29

Al terminar Cristo este mensaje, la gente estaba maravillada por causa de Su enseñanza. Enseño con autoridad de una manera que nunca habían escuchado antes. Los escribas instruyeron como intérpretes de lo que otros habían escrito. No podían hablar con una autoridad definitiva. Aquí estaba el Autor de la Palabra. Sabía exactamente lo que quería decirles. Nunca habían oído una doctrina así. Por eso, la enseñanza única de Jesús se suma a las otras pruebas que es El Mesías. Debemos confiar en El.

¡PENSEMOS!

En el Sermón del Monte se presenta una lista larga de las características de los que entrarán al reino. El Mismo Dios que podía producir tal fruto en el hijo de Dios de esa generación lo puede producir hoy también. Dios todavía quiere ver esta clase de vida en Sus hijos.

Revise las características señaladas en este estudio y evalúe su propia vida a la luz de ellas. ¿Habrá alguna área de su vida en que Dios quiere hacer algún cambio? Al identificar el cambio que Dios quiere producir, pídale Su ayuda para lograrlo. ¿Cuáles pasos debe tomar para hacerlo? ¿Qué podría hacer hoy para empezar?

Estudio del evangelio de San Mateo… Introduccion, cap. 1 al 4

Mateo 1:1–4:25

El anuncio del nacimiento de un rey siempre es una noticia de gran importancia para cualquier pueblo. En el pueblo escogido de Dios este anuncio fue motivo de gran expectación y esperanza. La gente que esperaba ver la redención de Israel y el cumplimiento de las promesas de Dios para su pueblo, escuchó este aviso con gozo. Sin embargo, no todos estaban listos para Su venida.

Después del período de la reconstrucción descrita en el Antiguo Testamento, cuando el remanente de Israel regresó a la tierra prometida, hubo una época de silencio de aproximadamente cuatrocientos años, durante los cuales Israel mostró un ritualismo frío e incredulidad.

Durante estos años, Dios mandó a otras naciones, especialmente a los tolomeos de Egipto, a los seleucos del norte, y a los romanos, para disciplinarles y exhortarles a volverse a El. Al final de este tiempo de cuatrocientos años, Dios intervino y mandó a Su hijo para cumplir Sus promesas.

Ese período se distinguió por el descontento con la situación contemporanea bajo la autoridad de Roma y por la esperanza de que el Mesías vendría pronto para salvarles y darles la victoria prometida sobre sus opresores.

Al llegar El Mesías, El cumplió con lo que Dios les había prometido, y no se conformó con lo que querían. Por tal razón, lo rechazaron. El desprecio a Jesús resultó de nuevo en el juicio divino en contra de ellos mismos. La destrucción de Jerusalén, que se efectuó en el año 70 d.C. y que fue terminada definitivamente en 135 d.C., cerró para siempre el período de la esperanza.

EL PROPOSITO DEL LIBRO DE MATEO

Cuando Mateo escribió este mensaje a sus oyentes, quería resolver un problema que les molestaba. Escribe después de la muerte de Cristo, durante una época en que la esperanza mesiánica había sido fuerte. A base de Zacarías 9–10, y algunas otras profecías del Antiguo Testamento, esperaban una restauración de tres pasos principales: regreso a la tierra prometida, venida del Mesías, y al fin, bendición.

Los judíos del primer siglo tenían un problema. Habían regresado a la tierra prometida muchos años antes. La esperanza del Mesías era fuerte, pero los años pasaban y El Mesías no llegaba. Por lo tanto, tampoco venían las bendiciones prometidas.

Los judíos cristianos solo lograban un poco más. Habían regresado a la tierra prometida. El Mesías vino, al nacer Jesucristo. Sin embargo, tampoco experimentaron las bendiciones prometidas que iban a acompañar al reino mesiánico. ¿Qué pasó en cuanto al plan de Dios? ¿Les habría fallado Dios?

Mateo escribió para contestar su pregunta. En breve, su respuesta fue que el Mesías había llegado, pero Su pueblo lo rechazó. Por eso, El les rehusó también y empezó una nueva forma del reino. Serían disciplinados por causa de su rebelión y restaurados más tarde.

El mensaje del libro contiene dos temas mayores. Primero, demuestra que Jesús es el Mesías que Dios había prometido. Segundo, explica qué le ha pasado al plan de Dios para Su pueblo, Israel.

Parece que había tres propósitos principales que Mateo tuvo al escribir el libro. Primero, que el lector judío reconociera que Jesús era su Mesías y que confiaran en El. Segundo, que la iglesia primitiva entendiera su función dentro del programa de Dios. Tercero, que los oyentes tomaran el mensaje que Mateo les había presentado y que lo utilizaran para hacer discípulos de todas las naciones, tal como Cristo les había ordenado.

LA ESTRUCTURA DEL LIBRO DE MATEO

La estructura lógica del libro se señala por el uso repetido de la frase “Cuando terminó Jesús…” Esta frase se repite en 7:28; 11:1; 13:53; 19:1; y, 26:1.

Las divisiones mayores del libro, basadas en este bosquejo estructural son: la identificación del Mesías (1–7); el ministerio del Mesías (8–10); el rechazo del Mesías profetizado (11–13:52); la oposición al Mesías (13:53–18:35); la presentación del Mesías (19–25); el rechazo del Mesías realizado (26–27); y, la resurrección del Mesías (28).

LA IDENTIFICACION DEL MESIAS

Mateo empieza a contestar la pregunta en cuanto a lo que pasó con el plan de Dios con un resumen de la evidencia que demuestra que Jesús era el Mesías (1:1–7:29). El testimonio viene de muchas fuentes distintas. Algunas de ellas no parecen ser las más probables para querer apoyarle (1:1–4:25).

El Testimonio de Su Genealogía 1:1–17

El libro principia con lo que parece ser una imitación intencional de la estructura de Génesis. Mateo describe el libro como el de la genealogía, o sea, de las generaciones de Jesucristo. Esta historia está relacionada, en la opinión del autor, con la de los patriarcas de Israel, quienes también se presentan de esta manera en Génesis.

Entonces, Mateo presenta en síntesis el significado de la genealogía que piensa describir. Jesús es descendiente tanto de David como de Abraham. Siendo descendiente de ellos, es el heredero de todas las promesas de Dios. Por eso, la genealogía de Jesús testifica de Su derecho a tomar posesión del trono de David, y a ser el Mesías de Israel.

SU DESCENDENCIA DEMUESTRA QUE JESUS ES EL MESIAS

En medio de esta lista aparecen cuatro mujeres: Tamar, Rahab, Rut y Betsabé. Cada una de ellas representa una historia significativa del Antiguo Testamento. Cada una nos recuerda de la grandeza de la gracia de Dios. Ningún judío se atrevería a rechazar la participación de ninguna de estas mujeres en la genealogía del Mesías porque ya contaban con el apoyo bíblico. María también, la madre de Jesús, se añade legítimamente a esta tradición de mujeres santas que participaron en las generaciones del Mesías.

El Testimonio de Su Nacimiento 1:18–25

La manera sobrenatural en que Dios actuó para realizar la concepción de Jesús también da evidencia de que Jesús era el Mesías. Su madre no lo concibió en la forma normal. El Espíritu Santo hizo una obra milagrosa en ella para que naciera este hijo (1:18)

SU NACIMIENTO DEMUESTRA QUE JESUS ES EL MESIAS

Cuando José, su prometido, se dio cuenta del embarazo, le inquietó bastante. ¿Se puede imaginar cómo responderíamos nosotros al pasar por una situación igual a ésta (1:19)? Se observa el fruto del carácter cristiano en este varón de Dios. Siempre busca lo mejor para ella, sin ninguna clase de venganza.

Dios le confirma a José la naturaleza divina del nacimiento de Jesús por medio de un ángel (1:20–21). Dios le hace un participante en este plan también. José le dará el nombre que anuncia al mundo el propósito de Dios en el nacimiento de Su Hijo. Le llamará “Jesús”, es decir, “Jehová salva”, porque sería el instrumento a través del cual Dios salvará a Su pueblo de sus pecados.

Este testimonio del ángel fue confirmado también por las Escrituras (1:22–23). Una de las mayores confirmaciones de que Dios estaba actuando en el nacimiento de Jesús, era la conformidad al plan de parte de José, un varón justo del pueblo de Israel. En medio de una sociedad donde prevalecía la actitud del “machismo”, aceptó el testimonio y recibió a María como esposa (1:24–25).

El Testimonio de los Magos 2:1–12

Aun algunos líderes de otras naciones fueron convencidos por la naturaleza de la aparición de una estrella extraordinaria que confirmó el nacimiento del Mesías de Israel. Los “magos” eran líderes políticos y religiosos de sus pueblos. Al ver la evidencia en el cielo, hicieron un viaje largo para adorar a este nuevo rey extraordinario que había nacido (2:1–2).

Al oír esta noticia, Herodes estaba asustado e hizo planes para tratar de eliminar cualquier amenaza a sus dominios (2:3–8). El Antiguo Testamento confirmó el lugar del nacimiento del Mesías. Así que, sin querer, aun Herodes dio testimonio de que Jesús era El Mesías. Como líder político del pueblo de Dios, quiso eliminar la competencia.

Cuando los magos llegaron a Belén, la estrella les dirigió al lugar donde Jesús estaba y lo adoraron (2:9–11). Aunque el pueblo de Dios estaba dormido y no se dio cuenta del significado de lo que sucedía en medio de ellos, los magos extranjeros y un rey pagano estaban conscientes del significado de Su nacimiento. Dios demostró su propio interés en lo que sucedía al proteger a Jesús del complot de Herodes (2:12).

LOS POLITICOS PAGANOS DEMUESTRAN QUE JESUS ES EL MESIAS

¡PENSEMOS!

Aun cuando los líderes paganos reconocieron y respondieron correctamente el plan de Dios, los israelitas no hicieron lo que se habría esperado de Su pueblo. No se dieron cuenta de lo que Dios estaba haciendo en el mundo, ni de lo que esperaba de ellos. Es fácil echarles la culpa. Sin embargo, si hubiéramos estado presentes, ¿Qué habríamos hecho? ¿Cuáles pasos debemos tomar para estar seguros de escuchar la voz de Dios y ponernos de acuerdo con Su plan para el mundo hoy?

El Testimonio de las Ciudades Visitadas 2:13–23

La evidencia que Jesús es El Mesías sigue a través de los viajes que hizo con sus padres durante Su niñez. Dios le protegió de la oposición de Herodes al mandarles a Egipto (2:13–15). Este viaje resultó en el cumplimiento del principio establecido en el Antiguo Testamento que el “hijo de Dios” es uno que ha sido Ilamado por Dios para salir de Egipto. Egipto se reconoce como el lugar de la esclavitud. Dios había sacado de allí a Su hijo Israel. Ahora, de nuevo, Dios saca a Su Hijo, Jesús, de allí también.

La intervención divina para proteger a Su Hijo se observa en la protección de la muerte que amenazaba por parte de Herodes (2:16–18). Después de la muerte de Herodes, Ilevarón a Jesús a la casa de sus padres en Nazaret (2:19–23).

La descripción de Jesús como Nazareno no se basa en ningún pasaje específico del Antiguo Testamento que se refiera directamente a este hecho. Sin embargo, es obvio que Mateo considere que se cumple una revelación profética. La cita puede referirse a la raíz del título que presenta al Mesías como el “vástago” (Is. 11:1). Otro posible significado para esta cita es que se refiere a la actitud que Israel manifiesta hacia El, tal como lo haria a cualquier judío que viniera de Galilea. Todos eran despreciados. Ser conocido como un nazareno habría tenido una implicación de rechazo de parte de los judíos contemporáneos de Cristo (Is. 53:2).

LAS CIUDADES VISITADAS DEMUESTRAN QUE JESUS ES EL MESIAS

El Testimonio de Juan 3:1–12

Juan el Bautista es el siguiente testigo que Jesús es El Mesías. Vino anunciando el reino. Su mensaje era el que el Antiguo Testamento decía que Elías vendría predicando en los días finales, para preparar el camino para la venida del Mesías (3:1–4). Cuando el pueblo oyó el mensaje de Juan, respondió confesando sus pecados y siendo bautizado (3:5–6).

Los líderes de Israel salieron al lugar donde Juan predicaba para ver qué hacía. No se presentaba ninguna evidencia de que querían recibir el mensaje de Juan. La pregunta que Juan les hace es sarcástica. Sabía perfectamente bien porqué habían llegado. No vinieron a arrepentirse, sino a observar y a buscar una forma aceptable de pararlo.

Sin embargo, Juan cumplió con el ministerio que Dios le había encomendado y preparó el camino para la venida del Mesías (3:7–12). Les condena por su incredulidad y desobediencia. Si continúan por el mismo camino, serán juzgados y destruidos.

JUAN EL BAUTISTA DEMUESTRA QUE JESUS ES EL MESIAS

El Testimonio de Su Bautismo 3:13–17

Dios Mismo añadió Su propio testimonio de que Jesús era el Mesías cuando se bautizó. El bautismo de Jesús no era igual al que practicaba Juan. Por eso, Juan no entendía lo que Cristo hacía y trató de someterse al bautismo por Cristo, para identificarse con El; no lo contario (3:13–14). Sin embargo, Cristo insistió en la importancia de este evento (3:15).

Este bautismo representaba la presentación pública de Jesús al Padre para Su servicio. Jesús estaba listo y llenaba los requisitos indicados para presentarse a Dios para este ministerio. Dios confirmó el acto al hablar desde el cielo para demostrar Su aprobación de Jesús. El Espíritu Santo también descendió sobre El en preparación para el ministerio que comenzaba (3:16–17).

DIOS MISMO DEMUESTRA QUE JESUS ES EL MESIAS

El Testimonio de Satanás 4:1–11

Aun Satanás cuenta entre quienes dan testimonio que Jesús es el Mesías. Reconoce la importancia de Jesús en el programa de Dios. Las tentaciones lo dan por sentado. Las usa para tratar de impedir el propósito de Dios. Le anima a funcionar de una manera independiente del Padre y Su plan. Al rechazar la tentación a someterse al programa de Satanás, Jesús provee otra evidencia más de que El era el siervo de Dios.

La tentación en cuanto al hambre 4:1–4

Satanás tentó a Jesús a usar Su poder sobrenatural para satisfacer un deseo natural de Su propia carne. Tenía suficiente razón para hacerlo y el poder necesario. Jesús rechazó la tentación porque no era el plan de Dios que comiera en ese momento. Al llegar el tiempo indicado Dios proveería la comida. Era más importante someterse al plan de Dios y glorificarle por medio de Su obediencia.

La tentación en cuanto a Su autoridad 4:5–7

La segunda tentación fue la de demostrar Su poder delante del pueblo al echarse desde el pináculo del templo y salir ileso. El pueblo vería Su autoridad sobrenatural y lo establecerían como su Mesías. Aunque tenía todo el derecho para hacer tal acto, tampoco era la voluntad de Dios.

La tentación en cuanto a Su misión 4:8–11

Finalmente, Satanás le ofrece todos los reinos del mundo, si le adora. Esta promesa será cumplida algún día de todos modos. La diferencia es que recibiría lo mismo, pero sin el atraso y sin la agonía de la cruz. De nuevo, Cristo se somete a la voluntad de Dios para Su vida. No cambiará Su plan, no importa qué recompensa le pueda ofrecer Satanás. La sumisión de Jesús al Padre confirma Su identificación como El Mesías. Así que, Satanás le deja por un rato.

SATANAS MISMO DEMUESTRA QUE JESUS ES EL MESIAS

¡PENSEMOS!

Satanás le ofrecía a Cristo todo con tal que dejara el plan de Dios para Su vida para servirle. Le ofrecio:

* La satisfacción de los deseos naturales.

* Popularidad y el respeto de la multitud.

* Poder sobre todo el mundo.

Parece incluir todo lo que se puede querer en esta vida.

Sin embargo, Cristo vio Su vida desde la perspectiva divina. Supo el plan de Dios para Su vida. Conoció la Palabra de Dios. Supo valorar correctamente lo que Satanás le ofreció. Por lo tanto, rechazó la tentación y persiguió el plan y la gloria de Dios.

¿Con qué recompensa le tienta Satanás a usted?

¿Cómo podemos responder a estas tentaciones para salir triunfantes?

El Testimonio de Sus Seguidores 4:12–22

Habiendo terminado su período de prueba, Jesús deja el desierto para empezar su ministerio en Galilea. La esencia de Su mensaje era que el reino estaba cerca (4:12–17). Todo lo necesario para iniciarlo estaba arreglado ya. Sólo hacía falta que el pueblo lo reconociera como El Mesías y que le proclamara rey para que empezara a gobernar.

Al comenzar el ministerio de Jesús, se presenta otra evidencia más, que es El Mesías: la respuesta de los primeros discípulos a Su llamado (4:18–22). Pescadores que aparentemente habían logrado el éxito en ese negocio, reconocieron Su autoridad y dejaron todo atrás para identificarse con El. Jesús les da la promesa de que participarán con El en la pesca de los hombres.

LOS PRIMEROS DISCIPULOS DEMUESTRAN QUE JESUS ES EL MESIAS

El Testimonio de Sus Obras 4:23–25

La presentación de la evidencia termina con un resumen de las obras que Jesús hizo en este período inicial del ministerio. Jesús predicaba el mensaje que el pueblo había estado esperando: las buenas nuevas que el reino de Dios estaba cerca. Ya iba a principiar.

Este mensaje fue confirmado por señales sobrenaturales (4:23–24). Como resultado, grandes multitudes le estaban siguiendo, llenas de esperanza (4:25). Venían a El de todas las regiones de Israel. La evidencia sobreabundaba. ¡El Mesías de Israel había llegado!

SU MENSAJE Y OBRAS DEMUESTRAN QUE JESUS ES EL MESIAS

¡PENSEMOS!

La lista de evidencias que Mateo presenta para demostrar que Jesús era El Mesías de Israel, el Salvador del mundo, es larga. Parece demasiado grande; casi aburrida. Todas estas fueron observadas por muchos testigos que lo podrían confirmar o negar. No hace falta la evidencia. El problema de la incredulidad nunca se basa en la evidencia. Existe amplia prueba para cualquier persona que quiere saber la verdad. Cristo dice que el que busca encuentra. El que quiere hacer la voluntad de Dios sabrá si el mensaje de Cristo es cierto.

Repase los primeros cuatro capítulos de Mateo. Haga una lista de todas las evidencias que encuentre descritas allí que Jesús es el Mesías, el Salvador enviado por Dios.

¿Habrá suficientes motivos para confiar en El? ¿Ha creído en Cristo como su propio Salvador?

Si no está seguro de que Cristo es su propio Salvador, ¿Por qué no hacer esta decisión hoy?

Si ya lo ha hecho. ¿Para qué le sirve esta evidencia que Mateo señala? ¿Cómo debe afectar este conocimiento nuestro testimonio frente a quienes no conocen a Cristo?

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