La evidencia final (Mateo capítulo 28)

El clímax de la historia, y la última evidencia de que Jesús es el Mesías, viene de “la señal de Jonás”, la resurrección (28:1–20). Los líderes no la pudieron prevenir, a pesar de todos sus esfuerzos (28:1–10). Lo más que pudierón hacer fue tratar de esconder la verdad del pueblo por medio de una mentira que inventaron.

LA REALIDAD DE LA RESURRECCION 28:1–10empty_cross434-100

El hecho no pudo ser escondido. El cuerpo de Cristo ya no estaba en la tumba. Los líderes supieron que Cristo lo había profetizado mucho antes e intentaron tomar precauciones para que no ocurriera (27:62–66).
Además, fue confirmada por el testimonio de los ángeles (28:1–7), la aparición de otros santos muertos anteriormente (27:52–53), y repetidas ocasiones cuando Cristo se reveló a Sus seguidores después (28:8–10). Sus discípulos eran los más sorprendidos de todos porque, a pesar de haber oído repetidas veces la promesa, no esperaban verlo de nuevo. Pensaban encontrar Su cadáver en la tumba.

NO ESTA AQUI, PUES HA RESUCITADO…

COMO DIJO LA INCREDULIDAD EN CUANTO A LA RESURRECCION 28:11–15

Los líderes concluyen su testimonio en cuanto a sus verdaderos motivos con su reacción frente a la resurrección. Al fin reciben lo que le habían pedido, una señal del cielo que nadie podría negar. ¿Qué hicieron al enfrentarse con esta evidencia innegable? Inventan una mentira para que la gente no se diera cuenta. ¡No les interesa la verdad!
En lugar de reconocer su error y arrepentirse, reafirman su rechazo e inventan una mentira intencional. De esa manera, demuestran su fracaso como líderes del pueblo de Dios y manifiestan su culpa.

DIERON AVISO A LOS PRINCIPALES SACERDOTES DE TODAS LAS COSAS QUE HABIAN SUCEDIDO
¡PENSEMOS!

De nuevo se pone de manifiesto la respuesta de quienes no buscan la verdad frente a la evidencia. Aunque la historia propagada está llena de problemas, quienes no querían saber la verdad creyeron el relato inventado por los líderes. ¿Cómo podrían soldados armados dejar a los discípulos llevárselo? Si estaban dormidos, ¿Cómo saben quién se lo llevó? Si los discípulos lo llevaron, ¿Por qué no le encontraron? Estos hombres estaban desesperados, habrían abierto todas las tumbas en Israel si pensaran encontrarlo. ¿Cómo se explican los centenares de testigos que dijeron haberlo visto en muchas ocasiones distintas? ¿Cómo se explica el valor de los discípulos atemorizados la noche anterior cuando huyeron, pero ahora dispuestos a morir por causa de este “engaño”? La evidencia es abundante. El problema no es la falta de pruebas.
La pregunta clave es ¿Qué haremos frente a esta verdad? El que quiere hacer la voluntad de Dios, sabrá si es cierto o no (Juan 7:17). El que no la quiere hacer no será convencido, aunque viera personalmente al Cristo resucitado. Si usted todavía no ha confiado en este Cristo, Quien murió para que usted pudiera recibir la vida eterna, hágalo hoy. Si ya lo ha recibido, no tenga vergüenza de proclamar las buenas nuevas de Cristo a los demás. ¡El vive! No hay que tener miedo frente a ésta certeza.

LA COMISION PARA UN MINISTERIO FUTURO 28:16–20

Al haber terminado la historia de lo que ha pasado al programa de Dios para Su pueblo Israel, Mateo explica como los que han seguido a Jesús entran en el programa divino para la época presente. Jesús lo explicó antes. Ahora les toca introducirse en él. Por eso, Jesús deja a Sus discípulos con una comisión para su ministerio futuro en este tiempo.

Los discípulos deben hacer más discípulos alrededor del mundo. Deben proclamar Su Palabra donde se encuentren y enseñarles a quienes reciban el mensaje todo lo que El les había enseñado. Dondequiera que se encuentren, pueden estar seguros de que Cristo estará con ellos y les dará el poder para hacer esta obra. Esta comisión les da la confianza para seguir adelante en medio de las aflicciones que pronto experimentarían por causa de Su nombre.
“DONDEQUIERA QUE SE ENCUENTREN HAGAN DISCIPULOS A TODAS LAS NACIONES BAUTIZANDOLES Y ENSEÑANDOLES…”

¡PENSEMOS!
La comisión que el Señor les entregó a Sus discípulos fue para todas las generaciones. Cada seguidor de Jesús tiene la obligación de hacer otros discípulos más. Se debe observar que la comisión no dice: “Hacer convertidos”. La obra no estará completa hasta que el discípulo también llegue a hacer otros discípulos.
¿A cuántas personas conoce que podrían decir que han llegado al nivel espiritual donde se encuentran porque usted les hizo discípulos y se responsabilizó por ellos? ¿Están estas personas haciendo otros discípulos?
Cada cristiano, no importa cuánto tiempo o experiencia tenga en la vida cristiana, tiene algo que compartir con otros. Le puede decir lo que Dios ha hecho en su vida y le puede enseñar las verdades de la Palabra de Dios que ha experimentado, por sencillas que sean.
Haga una lista de las personas que usted podría ayudar a crecer espiritualmente. Tal vez su tarea será presentarles el evangelio. Tal vez ya conocen a Cristo pero necesitan ayuda para crecer. ¿A quién podría ayudar espiritualmente? Si se siente incapaz, pídale a algún cristiano que usted respete, que le ayude.
A base de la lista de candidatos potenciales, pídale a Dios que le indique uno que pueda empezar a enseñar. Acérquese a esta persona esta semana, o lo más pronto posible, para ofrecer estudiar la Biblia y orar juntos. Los dos crecerán por causa de la comunión espiritual y empezarán a ayudarse mutuamente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Me Gusta

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: