Por nada estéis afanosos!

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“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Filipenses 4:6, 7.

Ningún afán hemos de tener y sólo debemos entregarnos a la oración.

Ninguna ansiedad, sino mucha comunión gozosa con Dios. Lleven sus deseos al Señor de su vida, al guardián de su alma. Acudan a Él con dos porciones de oración, y una porción de fragante alabanza. No oren dudosamente, sino agradecidamente. Consideren que ya tienen las peticiones y, por tanto, agradezcan a Dios por Su gracia. Él les está dando gracia; denle gracias. No oculten nada.

No permitan que ninguna necesidad se entronice en su pecho; “sean conocidas vuestras peticiones” significa que no debemos de acudir al los hombres, sino a Dios!. Vayan únicamente a su Dios, el Padre de Jesús, que los ama en Él.
Esto nos traerá la propia paz de Dios. Ustedes no podrán entender la paz que gozarán. Los envolverá en su abrazo infinito. El corazón y la mente se verán sumergidos en un mar de reposo por medio de Cristo Jesús. Venga vida o muerte, pobreza, dolor o calumnia, ustedes morarán en Jesús por encima de cualquier viento turbador o nube sombría. ¿Usted no obedecerían este amable mandato?

– Sí Señor, yo en verdad te creo.

– Y usted?

 

No hay lugar para usted – respuesta para un misionero (muy parecido a la realidad)

epistles

MISIÓN FORÁNEA
de: Dpto. de Admisiones
para: Saulo Pablo
Corinto, Grecia

Estimado hermano Pablo:

Recientemente hemos recibido su solicitud para ingresar a nuestra misión. Le agradecemos por ella, quisiéramos expresarle en primer lugar, que es política de nuestra misión ser tan francos y abiertos como sea posible con todos nuestros solicitantes. En su caso, hemos llevado a cabo una investigación minuciosa de todos sus antecedentes y, francamente, nos sorprende cómo usted haya pasado hasta ahora por un misionero hecho y derecho.
Se nos ha dicho que usted padece de un serio problema ocular, lo cual encierra un gran obstáculo para un ministerio efectivo (nuestra misión requiere visión 20/20).
En Antioquía, nos enteramos que usted se opuso al Dr. Simón Pedro, un apreciado secretario denominacional, y lo reprendió públicamente, causando tal alboroto que tuvimos que enviar a un grupo especial desde Jerusalén. No podemos aprobar semejante atropello a uno de nuestros dignatarios.
Por otro lado, ¿cree que es correcto dedicarse al trabajo secular como misionero? Hemos sabido que en ocasiones usted pierde su tiempo fabricando carpas. En una carta que dirigió a la iglesia de Filipos admitió que esa era la única congregación que lo mantenía. Nos preguntamos: ¿Por qué tan sólo una? ¿Es cierto que tiene abierto un prontuario en la policía? Ciertos hermanos nos informaron que pasó dos años preso en Cesarea, y que también lo estuvo en Roma. Causó tantos problemas para la Cámara de Comercio de Efeso que lo han tildado como «trastorna mundos». Ningún sensacionalismo debe tener lugar en las misiones. Deploramos también el vergonzoso episodio de la huida de Damasco con una canasta.
Nos asombra su comportamiento: hombres que se saben manejar con diplomacia no son apedreados, ni expulsados de las ciudades ni asaltados por un gentío furioso. ¿Nunca pensó que unas palabras más suaves podrían brindarle más amigos? Le adjunto una copia del libro de Dale Carnegios Cómo alcPaul-readinganzar judíos e influenciar griegos.
Entendemos, igualmente, que es dado a fantasías y sueños. En Troas dijo que tuvo la visión de un varón macedónico, y en otra oportunidad, que fue transportado hasta el tercer cielo y que el Señor había estado a su lado. Créame: en la misión mundial se necesitan mentes más realistas y prácticas.
Ha causado problemas dondequiera que ha ido. Se opuso a las damas honorables de Berea y al principal liderazgo religioso de su raza en Jerusalén. Si alguien no se lleva bien con su propia gente, ¿cómo podrá servir a los extranjeros? A Timoteo le escribió que había «peleado la buena batalla». Pelear no es recomendación para ningún misionero. Hasta nos enteramos de que manosea serpientes, como aquella venenosa que levantó en Malta, situación en la cual aparentemente no sufrió ningún daño.
Admitió que estando en Roma «todos lo abandonaron». ¿Nunca pensó que los hombres correctos tienen siempre amigos a su lado y jamás son dejados solos? Ha escrito muchas cartas a iglesias donde fue pastor, y en una de ellas acusó a un miembro de convivir con su madrastra, causando una conmoción en la congregación y haciendo que ese miembro fuera expulsado.
También gastó demasiado tiempo tratando el debatible tema de la segunda venida. En las cartas que envió a Tesalónica casi fue el tema excluyente. Por favor, ¡ponga las cosas en su lugar de ahora en adelante!Apostle-Paul
Su ministerio se ha caracterizado por la inconstancia: primero fue Asia Menor, después Macedonia, luego Grecia, más adelante Italia, y ahora fantasea con España. Sus sermones son demasiado largos para estos tiempos. En cierto lugar predicó hasta pasada la medianoche y por su culpa hubo un lamentable accidente con un joven que se quedó dormido. Nadie puede aguantar un sermón de más de veinte minutos. «Párese, hable y cállese», es nuestra consigna.

PaulNuestro médico auditor, el Dr. Lucas, nos informó que es bajo de estatura, delgado, calvo, enfermizo y que duerme con sobresaltos por la preocupación que siente por sus iglesias. Y asimismo nos informan que, frecuentemente, se pasa horas enteras caminando y orando, hasta altas horas de la madrugada. Nuestro ideal para los candidatos que se ofrecen es el conocido «mente sana en un cuerpo sano».
La experiencia nos ha enseñado que lo mejor es enviar casados al extranjero. Deploramos, por eso, su política de celibato. Le hacemos saber, por si le interesa, que Simón (el ex mago) ha establecido una agencia matrimonial en Samaria, donde seguramente podrá encontrar algunas viudas excelentes.
Lamento tener que decirle todas estas cosas, hermano Pablo, pero lo hago para su propio bien. En mis veinticinco años de ministerio jamás encontramos a alguien más opuesto al perfil que buscamos. Si lo aceptáramos, estaríamos rompiendo el Reglamento Interno de nuestra misión.

 

 

 

Cordialmente suyo,

Flavio Cabezahueca
Secretario de Admisiones

Asumir riezgos… motivatizaciones del corazón.

Josue 1

Esfuerzate y Se valiente

En el primer capítulo de Josué, Dios ofrece las palabras de ánimo más famosas de toda la Biblia.

Moisés acababa de morir, y ahora su sucesor había sido llamado a llevar a la nación de Israel a la Tierra Prometida —una acción militar que implicaría un gran riesgo. Josué, sin duda, estaba preocupado e inquieto

por la perspectiva de enfrentarse a un poderoso ejército enemigo. Por tanto, el Señor le dio palabras de aliento que todavía resultan válidas para nosotros hoy.

¿Qué habría pasado si Josué se hubiera negado a aceptar esta intimidante tarea? Lo más probable es que la nación de Israel habría languidecido en el desierto. Afortunadamente, este líder era un hombre de mucha fe y valor, y asumió con valentía la causa de Dios.

Al igual que Josué, nosotros enfrentamos obstáculos cada día. Sin embargo, es en medio de la adversidad que Dios refina nuestra fe (Stg. 1:2-4). Cuando nos negamos a obedecer al Señor, los resultados son devastadores para nuestro crecimiento espiritual:

Impedirá que nos convirtamos en las personas que Dios quiere que seamos.
Limitará nuestra utilidad para el Señor.
Viviremos dispuestos a justificar la desobediencia.
Seremos gobernados por el temor en vez de la fe.
Perderemos recompensas en el cielo, y además bendiciones en la Tierra.

¿Está usted, de alguna manera, rechazando el llamado de Dios? El Señor es digno de confianza. Sea cual sea el plan de acción que Él tenga para usted, tenga la confianza de que el Señor le dará la victoria.

La evidencia final (Mateo capítulo 28)

El clímax de la historia, y la última evidencia de que Jesús es el Mesías, viene de “la señal de Jonás”, la resurrección (28:1–20). Los líderes no la pudieron prevenir, a pesar de todos sus esfuerzos (28:1–10). Lo más que pudierón hacer fue tratar de esconder la verdad del pueblo por medio de una mentira que inventaron.

LA REALIDAD DE LA RESURRECCION 28:1–10empty_cross434-100

El hecho no pudo ser escondido. El cuerpo de Cristo ya no estaba en la tumba. Los líderes supieron que Cristo lo había profetizado mucho antes e intentaron tomar precauciones para que no ocurriera (27:62–66).
Además, fue confirmada por el testimonio de los ángeles (28:1–7), la aparición de otros santos muertos anteriormente (27:52–53), y repetidas ocasiones cuando Cristo se reveló a Sus seguidores después (28:8–10). Sus discípulos eran los más sorprendidos de todos porque, a pesar de haber oído repetidas veces la promesa, no esperaban verlo de nuevo. Pensaban encontrar Su cadáver en la tumba.

NO ESTA AQUI, PUES HA RESUCITADO…

COMO DIJO LA INCREDULIDAD EN CUANTO A LA RESURRECCION 28:11–15

Los líderes concluyen su testimonio en cuanto a sus verdaderos motivos con su reacción frente a la resurrección. Al fin reciben lo que le habían pedido, una señal del cielo que nadie podría negar. ¿Qué hicieron al enfrentarse con esta evidencia innegable? Inventan una mentira para que la gente no se diera cuenta. ¡No les interesa la verdad!
En lugar de reconocer su error y arrepentirse, reafirman su rechazo e inventan una mentira intencional. De esa manera, demuestran su fracaso como líderes del pueblo de Dios y manifiestan su culpa.

DIERON AVISO A LOS PRINCIPALES SACERDOTES DE TODAS LAS COSAS QUE HABIAN SUCEDIDO
¡PENSEMOS!

De nuevo se pone de manifiesto la respuesta de quienes no buscan la verdad frente a la evidencia. Aunque la historia propagada está llena de problemas, quienes no querían saber la verdad creyeron el relato inventado por los líderes. ¿Cómo podrían soldados armados dejar a los discípulos llevárselo? Si estaban dormidos, ¿Cómo saben quién se lo llevó? Si los discípulos lo llevaron, ¿Por qué no le encontraron? Estos hombres estaban desesperados, habrían abierto todas las tumbas en Israel si pensaran encontrarlo. ¿Cómo se explican los centenares de testigos que dijeron haberlo visto en muchas ocasiones distintas? ¿Cómo se explica el valor de los discípulos atemorizados la noche anterior cuando huyeron, pero ahora dispuestos a morir por causa de este “engaño”? La evidencia es abundante. El problema no es la falta de pruebas.
La pregunta clave es ¿Qué haremos frente a esta verdad? El que quiere hacer la voluntad de Dios, sabrá si es cierto o no (Juan 7:17). El que no la quiere hacer no será convencido, aunque viera personalmente al Cristo resucitado. Si usted todavía no ha confiado en este Cristo, Quien murió para que usted pudiera recibir la vida eterna, hágalo hoy. Si ya lo ha recibido, no tenga vergüenza de proclamar las buenas nuevas de Cristo a los demás. ¡El vive! No hay que tener miedo frente a ésta certeza.

LA COMISION PARA UN MINISTERIO FUTURO 28:16–20

Al haber terminado la historia de lo que ha pasado al programa de Dios para Su pueblo Israel, Mateo explica como los que han seguido a Jesús entran en el programa divino para la época presente. Jesús lo explicó antes. Ahora les toca introducirse en él. Por eso, Jesús deja a Sus discípulos con una comisión para su ministerio futuro en este tiempo.

Los discípulos deben hacer más discípulos alrededor del mundo. Deben proclamar Su Palabra donde se encuentren y enseñarles a quienes reciban el mensaje todo lo que El les había enseñado. Dondequiera que se encuentren, pueden estar seguros de que Cristo estará con ellos y les dará el poder para hacer esta obra. Esta comisión les da la confianza para seguir adelante en medio de las aflicciones que pronto experimentarían por causa de Su nombre.
“DONDEQUIERA QUE SE ENCUENTREN HAGAN DISCIPULOS A TODAS LAS NACIONES BAUTIZANDOLES Y ENSEÑANDOLES…”

¡PENSEMOS!
La comisión que el Señor les entregó a Sus discípulos fue para todas las generaciones. Cada seguidor de Jesús tiene la obligación de hacer otros discípulos más. Se debe observar que la comisión no dice: “Hacer convertidos”. La obra no estará completa hasta que el discípulo también llegue a hacer otros discípulos.
¿A cuántas personas conoce que podrían decir que han llegado al nivel espiritual donde se encuentran porque usted les hizo discípulos y se responsabilizó por ellos? ¿Están estas personas haciendo otros discípulos?
Cada cristiano, no importa cuánto tiempo o experiencia tenga en la vida cristiana, tiene algo que compartir con otros. Le puede decir lo que Dios ha hecho en su vida y le puede enseñar las verdades de la Palabra de Dios que ha experimentado, por sencillas que sean.
Haga una lista de las personas que usted podría ayudar a crecer espiritualmente. Tal vez su tarea será presentarles el evangelio. Tal vez ya conocen a Cristo pero necesitan ayuda para crecer. ¿A quién podría ayudar espiritualmente? Si se siente incapaz, pídale a algún cristiano que usted respete, que le ayude.
A base de la lista de candidatos potenciales, pídale a Dios que le indique uno que pueda empezar a enseñar. Acérquese a esta persona esta semana, o lo más pronto posible, para ofrecer estudiar la Biblia y orar juntos. Los dos crecerán por causa de la comunión espiritual y empezarán a ayudarse mutuamente.

No descuides tu vida espiritual

El hecho de que la salvación sea segura para el que realmente la tiene de ningún modo debe llevar al creygraciaente al descuido y la pereza, porque el pecado todavía mora en nosotros; y no como una bomba desactivada o un volcán extinguido. Si bien el pecado ha dejado de ser nuestro rey, aún así sigue siendo nuestro enemigo, y su meta es llevarnos a lo peor; esa es la lección del apóstol Pablo en Romanos 6, así como en 7:14-25, por sólo citar algunos versos.

Octavio Winslow dice al respecto que en todos nosotros hay una tendencia “secreta, perpetua y alar
mante de alejarnos de Dios”. Y si esa tendencia no es vigilada y mantenida a raya, puede apartarnos sutilmente de nuestra comunión íntima con Él y causar serios daños a nuestra vida espiritual. “Tal desvío – sigue diciendo Winslow – devora al alma de su vigor, de su fuerza, de su energía espiritual; e incapacita al creyente, por un lado, para servir, amar, obedecer y deleitarse en Dios; y por otro lado, para resistir las tentaciones de la carne, el mundo y Satanás”.

Noten que aquí no hablo de un pecado en particular. Me refiero más bien, a un estado de deterioro en el que los regalos que Cristo ha implantado en nosotros, tales como la fe, el amor, el gozo, la esperanza, la mansedumbre, se encuentran en franco decaimiento; es un estado en el que nuestra comunión con Dios ha descendido a su mínima expresión.

Y lo terrible de esta condición es que comienza de una manera sutil, secreta, imperceptible para las personas que nos rodean, y a veces hasta para nosotros mismos. En lo que respecta a la conducta externa, éste creyente no se distingue de los demás hermanos de la Iglesia. Pero su alma se encuentra en un franco y abierto deterioro espiritual. No hay vigor en su fe, no hay incremento en su amor, no experimenta el gozo de saberse perdonado y de pertenecer a Cristo, ni el gozo de la obediencia; no vive amparado en la esperanza, no manifiesta humildad y mansedumbre; y su comunión con Dios es rígida, externa, ritualista.

Y nos preguntamos, ¿cómo es posible que un verdadero creyente caiga en un estado espiritual tan penoso? Antes de responder esta pregunta, permítanme corregir un concepto equivocado que muchos tienen al evaluar el estado de su vida espiritual. Algunos creyentes se dan cuenta que algo no anda bien en su vida cristiana, que su piedad y su relación con Dios han decaído, lo mismo que su servicio en el reino. Pero al querer encontrar la causa de su deterioro caen en lo que podemos llamar el síndrome adámico. ¿Qué hizo Adán cuando Dios lo confrontó con su pecado? Le echó la culpa a su mujer. Y ¿qué hizo la mujer? Echarle la culpa a Satanás. Todos son culpables de mi desgracia, menos yo.

Sin embargo, según la evaluación divina en Génesis 3, cada uno fue responsable de su pecado y cada uno recibió la consecuencia de sus actos. Queridos amigos ninguna causa externa a ti puede ser responsable de tu decadencia espiritual. Ese mal comenzó en tu corazón y se desarrolló en tu corazón (comp. Mt. 15:17-20).

Si quieres encontrar a quien echarle la culpa de tu condición seguramente lo vas a encontrar, pero no vas a solucionar tu problema. Puede que al principio te haga sentir mejor contigo mismo, pero la fuente de tu decadencia seguirá produciendo productos tóxicos que no te permitirán salir del estado en que estás.

Y, por supuesto, cuando le achacamos la culpa de nuestro mal a una causa equivocada, inevitablemente vamos a llegar a una solución equivocada.

Pero si entendemos que el mal radica en nuestro propio corazón, entonces podremos aplicar la medicina apropiada en el lugar apropiado.

¿Cuál es, entonces, la verdadera causa de la decadencia espiritual?

¿Quién es el responsable de esto?

Como Vivir Frente A La Oposición. Mateo 16:13 al 18: 35

Cuando la oposición ya había llegado a ser notoria a todos, Jesús se apartó con Sus discípulos y empezó a enseñarles y a prepararles para el futuro. La oposición a Jesús tendría implicaciones para ellos también. Quería prepararles para lo que iba a suceder.

CONFIRMACION EN PRIVADO 16:13–17:21

Los seguidores de Cristo no esperaban los sucesos que iban a observar. Tampoco pensaba Israel que tal cosa podría afectar a su Mesías. Por eso, con el fin de asegurar a Sus seguidores que estos eventos formaban parte del plan de Dios para Su Mesías, Jesús aprovechó esta oportunidad para revelar el propósito de Dios y confirmar Su identidad y función.

Revelación de la Persona de Jesús 16:13–16
Primero Jesús afirma que El es el Mesías. No quería que ninguno tuviera dudas en cuanto a Su propia identificación como Mesías. La confesión de Pedro en cuanto a quién es Jesús sería la base sobre la cual la iglesia se establecería (16:17–18).
Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Si esto no fuera cierto, la iglesia no tendría nada que ofrecer. Jesús confirma la profesión de Pedro al reconocer que ésta había venido de Dios; no de los hombres.
“TU ERES EL CRISTO, EL HIJO DEL DIOS VIVIENTE”

Revelación del Programa de Jesús 16:17–26
Tal como la profesión de Pedro de confiar en Cristo vendría a formar el fundamento para la iglesia en el futuro, aquí se usa como la base de toda la revelación que Cristo quiere comunicarles acerca de la iglesia (16:17–18).
Jesús le dio a Pedro, y a los otros discípulos juntamente con él, las llaves del reino (vea también 18:18; Jn. 20:23). Tendrían autoridad como administradores sobre el nuevo programa de Dios. Serían Sus voceros para hablar en Su lugar en la revelación del plan de Dios para esta nueva época (16:19).
“SOBRE ESTA ROCA EDIFICARE MI IGLESIA”

A pesar de los ataques de Satanás que seguramente se lanzarían contra la iglesia, ésta se quedaría indestructible. No podría morir. Sin embargo, todavía no era la hora para revelar al mundo este mensaje. Por el momento Jesús les advierte que no anuncien todavía que El es el Mesías (16:20).
El plan de Dios para el presente es que Cristo muera y se levante de los muertos. Pedro demuestra su naturaleza humana normal al rechazar esta parte del plan de Dios. Tal cosa no corresponde para nada con su concepto del Mesías.
Cristo le advierte a Pedro que está pensando como hombre. No comprende el plan de Dios. Dios sabe que al sacrificar todo, Jesús proveería vida para todos. Si protege su propia vida, perderá todo Su propósito al haber venido al mundo. Los discípulos tienen que aprender esta verdad también (16:21–27).

“¡QUITATE DE DELANTE DE MI, SATANAS!”

Revelación del Reino de Jesús 16:27–17:21
Después de predecir Su propia muerte y el nuevo programa de Dios, Cristo llevó a Pedro, Jacobo y Juan a la montaña donde les revela Su gloria. Esta revelación es la confirmación definitiva que Jesús es de verdad el Mesías. Tal confirmación no es para todo Israel, sino para un grupo selecto de los que buscan la verdad. Dios se la demuestra claramente (16:27–17:21).

La Promesa 16:27–17:9
Jesús promete que algunos de los que están con El verían la venida del Mesías en toda Su gloria antes de morir (16:27–28). Dentro de pocos días Jesús lleva a tres de ellos al monte donde le ven transformado. Les revela Su gloria, tal como había prometido (17:1–9).

Pedro demuestra su comprensión del significado de este evento al pedir la celebración de la fiesta de los tabernáculos (17:4). La fiesta miraba hacia un día futuro cuando se establecería el reino. La llegada del Mesías indicaba el momento propicio para celebrarla.

LA REVELACION DE LA GLORIA DE DIOS CONFIRMO QUE JESUS ES EL MESIAS

La Instrucción 17:10–13
En el regreso de la montaña, los discípulos que acompañaban a Jesús tenían un problema que resolver. Habían estado esperando la llegada de Elías, según la profecía del Antiguo Testamento (Mal. 4:5–6). ¿Cómo puede haber venido el Mesías sin la venida de Elías primero?
Jesús explica que Juan el Bautista cumplió la promesa y llevó a cabo la función de Elías (17:10–13). La explicación no niega la posibilidad de que Elías mismo regrese antes de la segunda venida del Señor. Sólo demuestra que Juan hizo lo necesario para cumplir la promesa: preparó el camino para la llegada del Señor.

JUAN EL BAUTISTA CUMPLE LA PROMESA DEL REGRESO DE ELIAS

El Ejemplo 17:14–21
La historia de la confirmación divina que Jesús es el Mesías termina con una advertencia. Aunque el Mesías ha venido, quienes se identifican con El no tienen una autoridad independiente. El ejemplo del muchacho lunático, controlado por un demonio, demuestra la necesidad absoluta de la dependencia en Jesús. Sólo por la fe en El, podría ocurrir tal milagro.

JESUS ES LA FUENTE DE SU AUTORIDAD

¡PENSEMOS!

Pedro explica el significado de este evento importante para su propia fe en 2 Pedro 1:16–19. ¿Para qué sirvió esta confirmación en la vida de Pedro? ¿Para qué debe servir este testimonio en relación con nuestra fe y nuestra vida?

INSTRUCCION EN PRIVADO 17:22–18:35

Predicción acerca de Su Muerte 17:22–23
Después de confirmar Su persona y Su posición frente a los discípulos, Jesús les da instrucciones preparativas para los días venideros (17:22–18:35). Tiempos difíciles están por delante y tienen que prepararse para enfrentarlos y comprender el plan de Dios. La instrucción empieza con el recuerdo duro que aunque Jesús es el Mesías, tendría que morir pronto.

Precaución acerca de la Ofensa contra los Demás 17:24–18:14
A base de Su muerte inminente, Jesús les instruye para el futuro. El tema principal que se trata en preparación para Su muerte es el problema de la conducta que ofende a otros. El rechazo de Jesús les va a dejar en algunas situaciones difíciles en las cuales sin duda se sentirán ofendidos, y tal vez ofenderán a algunos otros también. Les quiere preparar para tales situaciones. Primero les advierte en cuanto a su propia conducta. Deben tener cuidado para no ofender a otros.

Los Privilegios del Hijo 17:24–27
Cristo utiliza Su propia conducta al pagar el impuesto del templo como un ejemplo a los demás del cuidado que deben tener para no ofender a otros. Como Hijo del Rey, Jesús no tenía que pagar este impuesto. Fue exento por el derecho de Hijo. Sin embargo, pagó el impuesto para no ser ofensa a los demás. No quería ningún obstáculo, a base de Su conducta, que pudiera servir de estorbo para quien estuviera pensando confiar en El.

SU DERECHO COMO HIJO LE EXONERO PARA NO OFENDER LO PAGO

La grandeza frente a Dios 18:1–5
Jesús continúa advirtiéndoles del peligro de las ofensas a los demás al tratar el concepto de ellos en cuanto a la grandeza. La opinión del mundo que también aceptaban, es que los mayores deben ser servidos. Los otros deben someterse.
Jesús les enseña que deben cambiar su actitud acerca de la grandeza. Una persona verdaderamente grande desde el punto de vista de Dios, no exige que le concedan lo que quiere. Será humilde y se someterá a los demás.
El ejemplo del niño subraya estas dos características de la grandeza frente a Dios. El niño reconoce su pequeñez; no secree grande todavía. Así debe ser quien aspira ser grande frente a Dios. A la vez, tal persona debe someterse para el bien de los pequeños que no le pueden recompensar. De esta manera alcanzarán la verdadera grandeza.

LA VERDADERA GRANDEZA PERTENECE A QUIENES

* SE HUMILLAN
* SIRVEN A LOS DEMAS

El Peligro de Desviar a Otros 18:6–14
El principio general en cuanto a la grandeza ya presentado, se aplica directamente al tema de las ofensas a los demás. El que es verdaderamente grande, manifestará su interés en otros al tener cuidado de no hacerles caer por medio de su propia conducta. Quien pase por alto esta importante base para la conducta, será juzgado por Dios a causa del daño que haga a los que Dios ama.
Se utiliza la ilustración del cuerpo para subrayar la importancia de eliminar cualquier cosa que pudiera ser ofensa en nuestra vida. Muchos han tratado de aplicar literalmente este pasaje. Algunos se han cortado algún miembro físico del cuerpo con el fin de cumplir con lo que Jesús enseña. Sin embargo, El mismo indica en el Sermón del Monte que el problema mayor no está en los miembros físicos del cuerpo, sino en la mente del hombre. ¡Difícilmente puede uno cortarse la mente!
A veces también se han utilizado estos versículos para enseñar la posibilidad de perder la salvación. Fíjese bien que el pasaje no dice que quienes sean salvos y hagan esto perderán la salvación que tienen. Se les presenta un principio universal de la importancia de luchar por las prioridades indicadas. Es mejor sacrificar lo que es temporal para conseguir lo que es eterno en vez de luchar por lo que es temporal a expensas de lo que es permanente.

MAS VALE SACRIFICAR LO QUE ES TEMPORAL PARA CONSEGUIR LO QUE ES ETERNO

EN VEZ DE SACRIFICAR LO QUE ES ETERNO PARA CONSEGUIR LO QUE ES TEMPORAL

Los miembros físicos del cuerpo pueden perderse. Los derechos personales pueden sacrificarse. Pero debemos luchar por el bienestar eterno, tanto el nuestro como el de los hermanos. Quienes están listos para la venida del rey deben reconocer la importancia de estas prioridades y vivir de esta manera.
La verdad que Cristo les quiere enseñar es que deben estar dispuestos a sacrificar cualquier cosa que sirva de estorbo a la obra de Dios en su vida o en la de su hermano que pudiera ser herido por lo que ellos hicieran. Cristo tiene tanto interés en cada uno de ellos que sale a buscarlos y restaurarles. Si se preocupa tanto por ellos, nosotros también debemos estar dispuestos a sacrificar nuestros deseos con el fin de ayudarles. Si la restauración trae gozo al corazón de Dios, ¿No debemos buscar la manera de lograrla?

¡PENSEMOS!
En este pasaje, como en muchos otros de la Palabra de Dios, se nos advierte del peligro de querer exaltarse y salirse con las suyas. El que es verdaderamente grande buscará primero el bien de los demás. Evitará cualquier conducta que pudiera hacer caer a otro.
Hoy en día hay un concepto popular que esta enseñanza no es realista. “¡No se puede vivir así!” Considere su propia vida a la luz de estas palabras de Cristo. ¿Qué le está pidiendo? ¿Habrá alguna costumbre en su vida que pueda ofender a otros? ¿Qué le pide Dios? ¡No deje que el concepto popular interfiera con lo que Dios le enseña! Apunte algún paso o pasos que debe tomar esta semana para cumplir con lo que Dios quiere.

Preparación para las Ofensas de los Demás 18:15–35
En las epístolas del Nuevo Testamento se demuestra que en medio de la persecución los creyentes frecuentemente no se trataron como debían de haberlo hecho. Jesús quiso prepararles para lo que iban a sufrir por causa del maltrato de parte de otros, aun de parte de sus hermanos en Cristo.

perdon

La Corrección del Ofensor 18:15–20
Primero Jesús les enseña cómo deben tratarse con quienes les maltratan. En resumen, deben acercarse a ellos en amor, con el fin de corregirles. No se debe buscar venganza. Sólo al haberse terminado todos los recursos disponibles se le debe aplicar las medidas de disciplina.
Los principios específicos para tales casos deben aplicarse en cualquier situación donde alguien nos ofende. Primero, antes de una confrontación pública, la persona ofendida debe acercarse al hermano en privado para tratar de corregir el problema a nivel personal.
Si a nivel personal no se puede resolver el problema, se debe llevar a uno o dos hermanos más. Tales personas servirán como testigos en caso de que el intento de restauración no resulte. Los testigos deben ser personas maduras que puedan ayudarles a solucionar el problema con el fin de no tener que tomar medidas más drásticas. Al arreglarse el problema a este nivel no hay que hacer más. Los hermanos involucrados deben guardar silencio.
Si el caso no se resuelve en privado, se debe llevar a la iglesia. Si la gente involucrada todavía no quiere hacerle caso, deben considerarse como “gentil y publicano”. Los dos grupos mencionados eran despreciados por Israel. Nadie les invitaría a su casa. Se excluyeron de toda actividad del pueblo de Dios. Así deben tratar a quienes no quieren someterse a la corrección de la iglesia. Sin embargo, si ellos se arrepienten, debe haber restauración. La disciplina es para corregirles; no para castigarles.

AL SER OFENDIDO DEBEMOS:

* INTENTAR RESTAURARLE EN PRIVADO
* INTENTAR RESTAURARLE CON TESTIGOS
* INTENTAR RESTAURARLE FRENTE A LA IGLESIA

SOLO AL NO RESPONDER SE APLICA LA DISCIPLINA

Cristo afirma que la acción tomada así por el pueblo de Dios cuenta con la autoridad de Dios Mismo. El actua a través de Su pueblo para lograr Su voluntad (18:18–20).

El Perdón para el Ofensor 18:21–35
Después de enseñarles cómo corregir al ofensor, Jesús les instruye acerca de la actitud hacia quien les haya ofendido. Aunque la conducta inadecuada tiene que ser tratada, el que ha sido ofendido es responsable también por su propia actitud. Debe perdonar al que le ha hecho daño, no importa cuánto le haya herido.
Al hacer la pregunta en cuanto al perdón, Pedro pensaba que había sido generoso. La interpretación común era que después de tres ofensas ya no había necesidad de perdonar. Pedro lo aumentó hasta siete veces.
La respuesta del Señor exigía mucho más. Cristo no quería decir que contaran hasta 490 veces y que después le cayera encima. Su respuesta indica que debemos perdonar tantas veces que ni vale la pena llevar la cuenta (18:21–22).
La ilustración que utiliza demuestra dos motivos principales para perdonar de esta manera. Primero, deben perdonar a los demás por reconocer el gran perdón de Dios hacia ellos (18:23–33). Al lado de ese perdón, las ofensas en su contra no valen nada. Son pequeñísimas.
Segundo, deben perdonar a los otros por reconocer el sufrimiento personal que el enojo sin perdón produce (18:34–35). Se compara al sufrimiento bajo los verdugos. Así es la aflicción personal de quienes no están dispuestos a perdonar a los demás.

DEBEMOS PERDONAR A QUIENES NOS OFENDAN

* PORQUE DIOS NOS PERDONO MUCHO
* POR EL SUFRIMIENTO QUE EL ENOJO PRODUCE EN NOSOTROS MISMOS

¡PENSEMOS!

¿Habrá alguien que usted ha ofendido? ¿Le ha pedido perdón? Si no lo ha hecho todavía, no espere más. Decida ir hoy mismo, o por lo menos esta semana a pedirle perdón. Si no puede ir personalmente, escríbale una carta.
¿Habrá alguien que le ha ofendido a usted injustamente? ¿Cómo respondió usted a esta ofensa? ¿Le ha perdonado? En este caso, recuerde la grandeza del perdón de Dios para usted. No deje que el enojo le siga causando aflicción. Perdónele hoy mismo y busque la primera oportunidad para ir a reconciliarse con esa persona.

Sinceridad… eso puede hacer la diferencia.

Aunque se sigue discutiendo en los ámbitos del lenguaje,  se cree que la palabra sinceridad proviene de la costumbre de los escultores griegos de usar cera para disimular grietas cuando alguna de sus estatuas tenía defectos. Según esta hipótesis de la etimología de la palabra, cuando una estatua no tenía ningún defecto y no necesitaba retoques era reconocida como una “escultura sin cera”. Esto era importante porque tarde o temprano, al ser expuesta al calor del  sol, si la escultura tenía grietas, iban a salir a la luz cuando la cera se derritiera.

sinceridad

Creernos y dar a entender que no tenemos luchas con el pecado es una absoluta falta de sinceridad. Nos guste o no, somos obras agrietadas y no podemos disimular las grietas. El escultor tiene que arreglarlas y no podemos esperar al calor de los problemas para que nuestros secretos salgan a la luz.

Yo soy un pecador y todavía hay cosas de mi carácter que me cuesta controlar. He tomado decisiones en mi vida y ministerio que han estado equivocadas y muchas veces he actuado con motivaciones erradas. Al reconocer esta realidad quedo menos expuesto a crear una barrera de hipocresía que impida que otros demanden cuentas de mi vida y me puedan ayudar. 

En el liderazgo, no es fácil ser responsable del crecimiento espiritual de otras personas. Algunos líderes pasan todo el tiempo dando sin separar un tiempo para recibir. Esto debilita y muchas de las historias de caídas de líderes dan cuenta que fueron en momentos de defensas bajas. 

Proverbios 10:9  nos dice:

“Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.”

Proverbios 11:3 agrega:

“A los justos los guía su integridad;  a los falsos los destruye su hipocresía.”

¿Será que los justos son declarados así no por ser “perfectos” sino justamente por ser “sinceros”?

 

 

Los Resultados Del Rechazo – Mateo capítulo 13:01 al 13:52

Al terminar de predecir el rechazo, Jesús empieza a comunicarse con Sus discípulos por medio de parábolas (13:1–52). Las parábolas facilitan la comprensión de la verdad para quienes la buscan. La esconden de quienes no quieren comprenderla y obedecerla.
Las parábolas que Cristo presenta aquí revelan el programa de Dios para la época siguiente, a la luz del rechazo judío de su Mesías, Jesucristo.

LAS PARABOLAS PARA TODO EL PUBLICO 13:1–43

La Parábola de las Tierras 13:1–23
La parábola conocida como la del sembrador indica que en la época venidera habrá una gran siembra de la Palabra de Dios. Esa siembra encuentra respuestas distintas. Se puede observar que tanto el que siembra como la semilla que se siembra son los mismos en todos los casos. El sembrador es fiel y la semilla es la Palabra de Dios. No les falta nada.
La diferencia entre los casos distintos se basa en la condición del corazón del que escucha. Algunos producirán fruto en diferentes cantidades. Otros serán infructíferos y morirán. La productividad de la semilla depende de la condición del terreno en el cual cae. Ese terreno está en buen o mal estado desde el principio.

¿QUE CLASE DE TERRENO SOMOS?

Los casos que el Señor menciona son diferentes. Los primeros dos casos representan individuos que nunca reciben la vida eterna (13:4–6, 18–21). La semilla que cayó junto al camino, como el hombre natural en general, representa quien no entiende lo que ha oído; no lo recibe; y al fin, Satanás entra para quitar de su mente lo que se ha oído. No produce ninguna respuesta positiva al mensaje.
La semilla que cayó entre pedregales representa el que oye el mensaje y le gusta (13:5–6, 20–21). Sin embargo, hay que notar la condición del terreno. Esta no cambia. Bajo la superficie hay piedra. Aunque la planta brota y da gozo a todos los que la ven, no llegará a nada. Al venir los momentos difíciles, revelará la condición verdadera y se secará. Tal caso no representa un individuo regenerado que se aparta de Dios. El corazón estaba malo desde el principio. Solo la apariencia ha cambiado; a fondo la persona sigue igual.

El tercer caso representa una situación distinta a los primeros dos. En el caso de la semilla que cayó entre espinos, la planta parece ser viva (13:7, 22). El problema es que está ahogada de tal manera que no produce fruto. Jesús dice que esta persona se hace infructuosa.

¿Qué le hace infructuoso al que ha recibido la Palabra de Dios? Son las preocupaciones con los problemas de esta vida y el deseo de conseguir más riquezas. La preocupación y el materialismo pueden ser tan importantes en la vida del hijo de Dios que no produzca el fruto que Dios quiere producir en él. Esta condición es un peligro para nosotros hoy también.

El último caso representa el deseo del sembrador al sembrar la semilla. La parte de la semilla que cayó en buena tierra produce fruto (13:8, 23). No todos son iguales pero quienes tienen el corazón dispuesto a recibir la Palabra de Dios de verdad producirán fruto. Cristo quiere dedicarse a esta clase de semilla para producir una buena cosecha en la época siguiente.

¡PENSEMOS!

No se puede estudiar esta parábola sin preguntar: ¿Cuál de estos terrenos me representa a mí? ¿Qué clase es usted? ¿Tiene vida de verdad? ¿Está produciendo fruto?
Si usted no tiene la vida eterna, hoy es su oportunidad. Está escuchando la verdad. No deje que Satanás Ilegue a quitársela ni que las circunstancias de la vida se la haga secar. Recíbala hoy.
Si ya tiene vida pero no está produciendo fruto, algo la está ahogando para que no produzca el fruto que naturalmente produce esta vida espiritual. Examínese para ver qué la está haciendo infructífera. Pídale a Dios que le quite este estorbo para que produzca fruto como debe.
Si su vida produce el fruto indicado, déle gracias a Dios por lo que El ha hecho ya. Sin embargo, cualquier cosecha puede mejorarse con más cuidado de parte del jardinero. Usted también debe pedirle a Dios que le haga aun más fructífero para que reciba mayor ganancia.

Entre la presentación de la parábola y la explicación de la misma, Cristo contesta la pregunta de los discípulos (13:10–17). Ellos querían saber porqué Cristo había empezado a hablar frente al pueblo en parábolas.

SU CORAZON ESTA ENGROSADO
* VIENDO NO VEN
* OYENDO NO OYEN
* NO ENTIENDEN

A la luz del rechazo ya descrito, Cristo les explica que está enseñando en parábolas para que el pueblo que no quiere saber la verdad no entienda. Los que quieren saber la verdad seguirán investigando hasta averiguar el significado. Para la gente que no la busca, las parábolas se quedan como un misterio que no comprenderán. Así que, el mismo instrumento que ayuda al que busca, sirve para esconderla del que no quiere saber.

BIENAVENTURADOS…

* VUESTROS OJOS VEN
* VUESTROS OIDOS OYEN

La Parábola del Trigo y la Cizaña 13:24–30, 36–43
La parábola del trigo y la cizaña demuestra que en esta época que sigue el rechazo de Cristo habrá una mezcla de muchos que no son creyentes auténticos con los que realmente han confiado en Jesucristo. Toda la cosecha sufrirá las consecuencias de la presencia de los falsos en medio del pueblo de Dios.

EL ENEMIGO SEMBRO CIZAÑA ENTRE EL TRIGO

Este problema se ha sentido desde el principio de la iglesia. La iglesia local se compone de quienes profesan haber confiado en Cristo como su Salvador. Satanás mete en medio de ellos a muchos que no lo son. Estos creyentes falsos desvían a los verdaderos hijos de Dios de lo que Dios quiere que hagan y hacen daño al testimonio del pueblo de Dios ante los demás también.

¡PENSEMOS!

¿Se han metido algunos “creyentes” falsos en algunas ocasiones en la iglesia donde usted asiste? ¿En qué formas han hecho daño a la obra de Dios allí? ¿Qué influencia pueden tener sobre los hijos auténticos de Dios?
¿Qué se puede hacer en este caso? ¿Será posible identificarles y quitarlos? ¿Por qué? ¿Qué se puede hacer frente a esta situación? ¿Qué puede hacer usted en cuanto a sí mismo? ¿En cuanto a los demás?

El Señor indica que no será posible distinguir entre los dos grupos para eliminar a los falsos porque se arrancaría a algunos verdaderos en el proceso. Siempre nos equivocamos al tratar de juzgar por lo que se puede ver a base del externo. Por eso, será necesario esperar hasta el juicio al final de esta época cuando Dios separará entre los creyentes auténticos y los falsos.
Como cristianos auténticos podemos asegurarnos de la realidad de nuestra propia fe. A la vez, podemos examinar la enseñanza bíblica y los conceptos populares en la iglesia para asegurar que se conforman a la Palabra de Dios, y no a la opinión natural que los hombres apoyan. La iglesia debe ser una luz en medio de la oscuridad; no otra copia de lo que este mundo produce.

La Parábola de la Semilla de Mostaza 13:31–32
Las parábolas de la semilla de mostaza y de la levadura presentan mensajes semejantes. La de la semilla de mostaza indica que a pesar de principar con una semilla tan pequeña e insignificante, el reino seguiría creciendo hasta llegar a ser un pueblo grande.

UN PRINCIPIO PEQUEÑO, PRODUCIRÁ UN GRAN RESULTADO

La Parábola de la Levadura 13:33
En muchas ocasiones en la Biblia la levadura se usa como una ilustración de la influencia sutil del pecado en el pueblo de Dios. El pecado tolerado en la iglesia servirá para arruinar todo el pueblo. Aunque este concepto es bíblico, no parece ser la idea en este pasaje. Aquí no se presenta ningún concepto negativo.
La levadura se caracteriza principalmente por el crecimiento continuo, penetrante, paulatino, hasta hacerlo en algo mucho mayor. Al lado de la semilla de mostaza, este significado parece ser mejor aquí. La iglesia de Cristo empezará como un pueblo pequeño en comparación con las otras naciones del mundo, pero poco a poco seguirá creciendo hasta llegar a ser un pueblo grande, útil para los propósitos de Dios.

La Explicación de las Parábolas para el Público 13:34–35
Al enseñar al pueblo en parábolas, Cristo cumple la profecía de que Dios hablaría a Su pueblo en parábolas. De esta manera se revelan verdades escondidas desde el principio. Sin embargo, Israel no entiende. Solo quienes buscan la verdad encontrarán las respuestas.

LAS PARABOLAS PARA LOS DISCIPULOS 13:44–52

La Parábola del Tesoro Escondido 13:44
Las parábolas del tesoro escondido y de la perla son seme-jantes también. Las dos podrían referirse al mismo evento. Sin embargo, al esconder el tesoro y descubrirlo de nuevo, se nota una semejanza al trato de Dios con Israel en esta época. Israel ha sido escondido, esperando el regreso de Jesucristo cuando venga a tomar posesión de ella de nuevo.

CRISTO RECONOCE EL GRAN VALOR DE SU PUEBLO
DARÁ TODO LO QUE TIENE POR EL
La Parábola de la Perla 13:45–46
La búsqueda de la perla se parece más al trato de Dios para con la iglesia. Se presenta la obra de Cristo al encontrar otra posesión de gran valor por la cual está dispuesto a sacrificar todo lo que tiene. En los dos casos el hombre reconoce el valor de lo que piensa comprar y da todo lo que tiene por una posesión de tanto valor.

La Parábola de la Red 13:47–50
La parábola de la red es semejante a la del trigo y la cizaña. Sólo se presenta con otro énfasis distinto. En este caso se hace hincapié en el juicio final que les separa. Los buenos peces y los malos están en el mismo mar juntos. Al final de la época los peces malos son sacados y destruidos. Así será el juicio del pueblo de Dios. Se dejarán los verdaderos pero los malos serán sacados y juzgados.

AL FIN DEL SIGLO LOS MALOS SERÁN JUZGADOS

La Parábola del Padre de Familia 13:51–52
Finalmente, la parábola del padre de familia se refiere a la verdad acerca del reino que acaba de enseñarles. Algunas de estas verdades son nuevas; otras han sido enseñadas por siglos. El ha elegido algunas verdades de las dos fuentes.
En la época actual, existen algunos principios eternos acerca del trato de Dios para con los hombres que jamás se cambiarán. A la vez, hay otras verdades nuevas que se hacen evidentes. Dios ha elegido de los según considera conveniente. El que comprenda la verdad sabrá reconocer las dos clases de verdades y señalarlas al describir el reino de Dios.

EL REINO SE CONSTRUYE A BASE DE ALGUNOS PRINCIPIOS ANTIGUOS
… A BASE DE ALGUNOS PRINCIPIOS NUEVOS CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS

¡PENSEMOS!

El contexto del rechazo del Mesías y las enseñanzas del nuevo programa de Dios nos obligan a una auto-evaluación. Cada uno debe evaluar su propia vida a la luz del plan de Dios para esta época.
¿En que grupo estoy? ¿Formo parte del pueblo verdadero de Dios? ¿Estoy produciendo fruto para la gloria de Dios? ¿Estoy listo para el regreso de Cristo?

El Rechazo Recíproco. Estudio Bíblico de Mateo capítulo 12

Mateo 12
Las dos alternativas de rechazo o aceptación presentadas por el contraste entre Juan el Bautista y los fariseos nos obliga a todos los que leemos este libro a decidirnos (11:1–30). Cada individuo tiene que identificarse con Juan y recibir a Jesús como Mesías y Salvador; o, con los líderes del pueblo que lo rechazaron. No se puede quedar neutral.
El conflicto entre Cristo y los líderes de Israel sigue a través del evangelio. Llega al punto climático en los incidentes del capítulo 12. Se unen varias confrontaciones de Jesús con los líderes para advertir al pueblo del peligro que corren al rechazarle a pesar de tanta evidencia.

JESUS RECHAZADO POR ISRAEL 12:1–45

Las Espigas Recogidas en el Sábado 12:1–8
La primera confrontación principia cuando los discípulos recogen unas espigas al pasar por los sembrados en el día de reposo. Según la interpretación farisaica de la ley, este acto requería todo el proceso de la cosecha. Por lo tanto, estaban trabajando en el sábado.
Jesús responde a su acusación al recordarles la conducta de David, la cual habría sido ilegal también. David mintió y comió del pan del templo. A pesar de la prohibición de tal conducta, Dios no le juzgó. Hay algunas ocasiones cuando las circunstancias requieren más de lo que la letra de la ley permite. Jesús, por ser el Hijo del hombre, tiene autoridad sobre el sábado también.
En medio de esta discusión Cristo señala uno de los principios fundamentales de la ley que los fariseos nunca habían entendido: “Misericordia quiero, y no sacrificio” (12:7; Os. 6:6). Al decir esto, Cristo no rechazaba los sacrificios de Israel; sólo quería aclarar lo que era de mayor importancia para Dios. La manifestación de la misericordia era mucho más importante para Dios que el cumplimiento legalista de la ley.
Las prioridades de la ley se basan, en primer lugar, en el amor hacia Dios; segundo, en el amor para el prójimo. Lo demás nace desde estos puntos de partida. Los ritos y requisitos específicos de la ley son una manifestación externa de estas prioridades. Los fariseos nunca habían aprendido esta base. No sabían nada de la misericordia.

“MISERICORDIA QUIERO, Y NO SACRIFICIO”

¡PENSEMOS!

A veces los evangélicos hemos caído en esta misma trampa legalista. ¿Cuáles serían algunas áreas de la vida actual donde debemos aplicar este principio básico? ¿Cómo lo podríamos manifestar?

La Mano Seca Sanada en el Sábado 12:9–21

La Prueba 12:9–13
La segunda confrontación resulta de una trampa que los líderes prepararon para poder acusar a Jesús. Habían llevado a la sinagoga a un hombre con una mano seca en el día de reposo, para tratar de motivar a Jesús a sanarle en el sábado.
Jesús responde tal como pensaban. Les acusa de tener más compasión por sus animales que por los miembros del mismo pueblo de Dios que estaban sufriendo. En una manera indirecta Jesús repite el mismo principio, que Dios quiere misericordia más que el cumplimiento legalista de los detalles específicos de la ley.

“¿ES LICITO HACER EL BIEN EN LOS DIAS DE REPOSO?”

El Complot 12:14
Al ver que Jesús cayó en la trampa, no les interesa Su advertencia. No buscaban la verdad. Sólo querían destruirle. Por eso, hicieron caso omiso del mensaje y salieron para planear cómo matarle.

La Salida 12:15–21
Jesús, consciente del plan, se apartó de ese lugar. Los que querían Su ayuda le siguieron. De esta manera, evitó la confrontación por otro tiempo más.
La salida de Jesús cumple la profecía también. Aunque el pasaje no dice a dónde fue, la cita indica que salió de Israel y entró en tierra pagana por un tiempo (12:18–21). Los pueblos paganos estaban dispuestos a escuchar la voz de Dios cuando los líderes del pueblo de Dios no querían oírle.

Un Endemoniado Sanado 12:22–37

La Señal de Jesús 12:22
Una nueva confrontación no se hizo esperar mucho. Parece que los líderes le tendieron otra trampa al traerle un hombre endemoniado para que lo curara. Esperaban que lo sanara para presentar otra acusación.

La Reacción del Pueblo 12:23
Al ver esta señal, el pueblo queda impresionado. Se preguntan si la evidencia no demuestra que Jesús es el Mesías. La forma de la pregunta indica que suponen una respuesta positiva. Están dispuestos a proclamarle su Mesías.

La Explicación de los Fariseos 12:24
Los fariseos estaban listos con su explicación. Aprovechaban el poder de Cristo sobre los demonios para demostrar que Jesús estaba aliado con esos mismos demonios. Por eso, podía controlarlos. El pueblo al escuchar esta explicación no sabía qué creer.

La Respuesta de Jesús 12:25–37
Jesús respondió a esta acusación desde varios puntos de vista. Primero, les señaló que un reino dividido contra sí mismo no podría seguir así mucho tiempo; pronto se eliminaría. Por lo tanto, no podría utilizar las fuerzas demoníacas para destruir a los demonios sin destruir Su propio reino (12:25–26).
Además, observa que hay más de una explicación posible para lo que ha hecho. Al no ser así, tendrían que acusar a algunos de su propio pueblo que hacían lo mismo (12:27). Otra explicación posible sería que este acto es una señal, hecha por el poder del Espíritu Santo, que demuestra que el reino ha llegado (12:28). Si esta explicación fuera cierta, entonces estarían luchando en contra de Dios mismo. No le han dado suficiente consideración seria a esta posibilidad.
Otra evidencia que se presenta como respuesta al argumento, es que para atar a un hombre fuerte y robarle, hay que ser más fuerte que aquel. Si El ha podido controlar a los demonios, entonces, Su poder debe ser mayor al poder de ellos. Por lo tanto, los líderes deben investigar con mucho cuidado para averiguar de dónde ha venido este poder (12:29).
Con el deseo de evitar una ofensa mayor de parte de quienes observaban estos eventos, Jesús les advierte del peligro de cometer un pecado que no se les perdonaría: la blasfemia del Espíritu Santo (12:30–32). Es posible que le rechacen y que después se arrepientan. Sin embargo, si siguen en la dirección en la cual van, rechazarán la convicción clara e innegable del Espíritu Santo, de que la obra de Cristo es de Dios. En tal caso, se endurecerán en ese rechazo y perderán cualquier posibilidad futura de volver atrás.
Se debe observar aquí que este pasaje no se dirige a creyentes verdaderos que corren el peligro de cometer algún acto de pecado que cause la pérdida de su salvación. No está en juego aquí la pérdida de la salvación.
Jesús se dirige a los que se consideran el pueblo de Dios. Esperan la llegada de su Mesías. Está frente a ellos y muchos están negando la evidencia clara de Quién es El. Por lo tanto, el peligro que corren es que Dios no perdone a Su pueblo el rechazo de la evidencia, dada por el Espíritu Santo en una manera tan clara, que Jesús es el Mesías. Por causa de este pecado, Israel tendrá que pagar el precio de su pecado. No habrá escape.
Finalmente, Cristo les advierte de la naturaleza verdadera del rechazo. Se rehusan a reconocerlo porque su corazón está lleno de maldad (12:33–37). Este rechazo no es un sencillo error basado en evidencia inadecuada o en algún malentendido. Rechazan la evidencia intencionalmente por causa de la dureza de su corazón. No creen porque no quieren creer.

“POR EL FRUTO SE CONOCE EL ARBOL”

“DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZON HABLA LA BOCA”

¡PENSEMOS!

Parece mentira que quienes se presentan como el pueblo de Dios rechazaran tan abiertamente la evidencia tan clara en cuanto a Jesucristo. ¿Por cuáles motivos rechazarían tanta evidencia?
¿Corremos nosotros hoy el mismo riesgo? ¿En cuáles formas podríamos caer en una trampa semejante? ¿Qué podemos hacer para evitar este error?

La Petición de una Señal 12:38–45

La Demanda 12:38
El último incidente en el repudio de Jesús de parte de los líderes ocurre cuando piden una señal (12:38). Esta petición es otra evidencia del rechazo porque indica que han negado todas las señales anteriores. Quieren una señal que nadie pueda discutir.

La Señal de Jonás 12:39–42
Cristo responde que la única señal pendiente que podría convencer a tales hombres incrédulos de la verdad es la de Jonás, o sea la de la resurrección. Si no se convencen con ella, no queda ninguna esperanza de que Ilegaran a creer.
SOLO QUEDA LA SEÑAL DE JONAS

Aun los pueblos paganos que Dios juzgó en otras épocas se levantaran para condenar a esta generación. Ellos no recibieron tanta oportunidad ni tanta evidencia. Si la hubieran tenido, se habrían arrepentido. Israel no responde aun con tanta evidencia.

La Condición de Esta Generación 12:43–45
Jesús responde a este estado de incredulidad al comparar Israel con un hombre poseído por un demonio quien logra ser liberado por un tiempo del control del demonio. Este hombre trata de cambiar su vida por medio de sus propios esfuerzos pero resulta peor cuando el demonio regresa a vivir con algunos amigos, y en mejores condiciones. La situación posterior del hombre es peor que la anterior.
Cristo interpreta esta historia al indicar que se refiere no a ningún individuo, sino a esa generación de Israel (12:45). Los que vieron la evidencia del Mesías y la rechazaron son como el hombre endemoniado.
Se han reformado y se han modernizado. Sin embargo, debido a la falta de una transformación espiritual, el cambio externo de embellecimiento es en vano. Al fin lo van a perder todo y su estado final será peor que el anterior.
Esta descripción podría referirse a los cambios políticos que terminan en la destrucción de Jerusalén, o tal vez, a la condición temporal de transformación lograda por el ministerio de Juan el Bautista. En cualquier caso, todo resulta vano y la condición final es peor, ya que no hay una transformación verdadera del corazón del pueblo. No quieren volver a Dios.

“EL POSTRER ESTADO PEOR QUE EL PRIMERO”

ISRAEL RECHAZADO POR JESUS 12:46–50

La predicción del rechazo concluye con un incidente simbólico ocasionado por la visita de la madre y los hermanos de Jesús. Cuando llegan, El indica que Su familia ya no se define según la descendencia física. El se ha apartado de Su propio pueblo. De aquí en adelante se determinará quiénes pertenecen a Su familia a base de la aceptación de El.
La nación identificada con el nombre de Jehová le ha rechazado. Por lo tanto, El también le rechaza. Dios empezará un nuevo pueblo. Los hijos de Dios ya no se identificarán por la descendencia de Abraham, sino por el reconocimiento de Jesucristo.

“TODO AQUEL QUE HACE LA VOLUNTAD DE MI PADRE… ESE ES MI HERMANO…”

¡PENSEMOS!

La historia del rechazo de Jesús por la nación de Israel es una historia triste. El pueblo de Dios ha rechazado al Hijo de Dios que les había prometido siglos antes.
Sin embargo, este mismo rechazo es el instrumento que Dios utilizó para abrirnos la puerta de salvación a nosotros que eramos paganos, alejados de Dios. ¿Ha aceptado usted este regalo de Dios? ¡No se identifique con los de Israel que lo han rechazado! ¡Confíe en El como su propio Salvador!

Dos alternativas. Estudio bílico del evangelio de Mateo capítulo 11

Mateo 11dos Caminos

¿Por qué será que al escuchar las “buenas nuevas” en cuanto a Cristo, algunos lo reciben gustosamente, mientras otros lo rechazar? A veces el problema está en nuestra presentación del evangelio. Siempre debemos tener mucho cuidado para dar a conocer el mensaje en la forma más clara y más atractiva posible. Sin embargo, muchas veces el problema no es la presentación del evangelio. Aun Jesucristo, al anunciar el mensaje del reino, se encontró con muchos que no querían creer.

Frente a la evidencia que Jesús presentó, cada persona tenía que responder, y aun cuando no todos la aceptaron, hubo muchos que la recibieron con gozo, reconociendo que Dios estaba cumpliendo Sus promesas a Su pueblo. Otros, sin embargo, al ver la misma evidencia, lo rechazaron. El problema no estaba en la falta de pruebas, sino en la disposición del individuo. No querían confiar en El.

¿RECIBIERON TODOS EL MENSAJE DE JESUS?

¿POR QUE CREEMOS QUE TODOS NOS LO RECIBIRAN?

Al darles la comisión a Sus discípulos, Jesús presentó la posibilidad de que algunos recibieran Su mensaje y que otros lo rechazaran. Quienes les recibieran, le reciben a El porque son Sus representantes a Israel.

Este concepto de aceptación o rechazo introduce el siguiente tema mayor del libro: el rechazo del Mesías de parte de Israel (11:1–13:52). Este rechazo se introduce por medio de dos ejemplos que representan las dos alternativas que pueden elegir (11:1–30).

LA DECISION DE JUAN 11:1–15

Juan el Bautista se introduce en este memento como ejemplo de una persona que eligió bien. Juan hizo las preguntas que el pueblo de Israel debe haberse hecho. Aunque Jesús no hizo todo precisamente como Juan creía que lo haría, al escuchar la respuesta de Jesús, Juan estaba dispuesto a aceptar la evidencia y confiar en El.

La Pregunta de Juan 11:1–6

Juan sólo pidió una confirmación verbal de Su parte de que El era de verdad Quien Dios había prometido mandar (11:2–3). Jesús no contestó directamente la pregunta de Juan. Contestó con hechos (11:4–5). Cumple lo que Dios había prometido.

La respuesta termina con un mensaje directamente para Juan (11:6). Al ver lo que sucedía, había cosas que Juan no podía entender. No todo iba según el plan que había esperado Por eso se hizo la pregunta. Jesús le contesta que la evidencia es suficiente; que no se preocupe por lo que no se entiende. Quienes aceptan la prueba, sin preocuparse por lo que no entienden, gozarán de la bendición de Dios.

“HACED SABER A JUAN LAS COSAS QUE OIS Y VEIS… BIENAVENTURADO ES EL QUE NO HALLE TROPIEZO EN MI”

El pasaje no dice directamente cómo respondió Juan a la palabra de Jesús pero la implicación es clara que lo habría recibido porque buscaba la verdad. Era un mensajero fiel para preparar el camino para el Mesías.

La Importancia de Juan 11:7–15

Jesús aprovecha esta ocasión para señalar el significado del ministerio de Juan. Les pregunta por qué ellos mismos le han prestado tanta atención a Juan. ¿Por qué salieron hasta el desierto para escucharle? No fueron para ver a he hombre fácilmente llevado por las masas, ni de gran riqueza. Salieron a escucharle porque reconocieron que era el vocero de Dios, un profeta (11:7–9).

Jesús confirma esta opinión popular pero la lleva más allá de lo que ellos habían pensado (11:9–15). Juan era el profeta de mayor importancia de todos. Era el profeta que vendría a preparar el camino para el Mesías. No hubo antes ningún profeta con un ministerio más significativo que éste (11:9–11).

La Importancia de Juan 11:7–15

Jesús aprovecha esta ocasión para señalar el significado del ministerio de Juan. Les pregunta por qué ellos mismos le han prestado tanta atención a Juan. ¿Por qué salieron hasta el desierto para escucharle? No fueron para ver a he hombre fácilmente llevado por las masas, ni de gran riqueza. Salieron a escucharle porque reconocieron que era el vocero de Dios, un profeta (11:7–9).

Jesús confirma esta opinión popular pero la lleva más allá de lo que ellos habían pensado (11:9–15). Juan era el profeta de mayor importancia de todos. Era el profeta que vendría a preparar el camino para el Mesías. No hubo antes ningún profeta con un ministerio más significativo que éste (11:9–11).

NO HAY MAYOR QUE JUAN

Aun siendo tan importante, hay otra categoría de hombres más valiosos todavía: los que entran al reino de Dios. Juan era importante porque anunciaba el reino. Sin embargo, no sobreviviría para entrar en él. Los que viven en el reino reciben una bendición mayor. Gozarán lo que Juan sólo podría anunciar.

EL MENOR EN EL REINO SERA MAYOR QUE JUAN

Jesús termina la descripción del ministerio de Juan con una explicación del conflicto que están experimentando (11:12–15). El ministerio de Juan finalizó las profecías que anticipaban la venida del Mesías, y por consiguiente, del reino. Sin embargo, en vez de recibirlo con gozo, el pueblo de Dios, guiado por hombres violentos, quiere destruir al Rey y Su reino.

Si el pueblo no hace caso a esta advertencia y si no los reciben, perderán la bendición que este momento les llevaba. Los que están dispuestos a oír la verdad deben hacerle caso. De lo contrario, perderán su oportunidad.

LA DECISION DE LOS DEMAS 11:16–24

La Ilustración de los Muchachos 11:16–19

¡PENSEMOS!

Antes de leer la explicación de esta ilustración, tome un momento para estudiar el pasaje. ¿Qué quiere decir Cristo al usar esta ilustración? ¿Cuál es la naturaleza de su queja en contra de Cristo y Juan? ¿Por qué no les aceptan?

Se observa el contraste notable entre la aceptación y preparación de parte de Juan y los líderes de Israel. Rechazaron a los dos que Dios había mandado, tanto a Jesús como a Juan, porque los dos no se conformaron al plan de los líderes de Israel. Querían que Jesús y Juan se sometieran a su propio plan, en lugar de someterse a quienes Dios había mandado (11:16–19).

Los líderes del pueblo se comparan con los muchachos que tocan en el mercado. Establecen el ritmo para las actividades con la música que deciden tocar, los demás responden conforme a la música tocada. Los líderes se quejan porque tratan de establecer el ritmo y ni Juan ni Jesús están dispuestos a seguirles.

Los dos tienen ministerios distintos, con diferencias de estilo muy marcadas. Sin embargo, los dos siguen el plan que Dios les ha trazado. Ninguno está dispuesto a conformarse al plan de los líderes. Por lo tanto, éstos los atacan. Sin embargo, sus motivos se manifestarán al ver el fruto que sus vidas producen. Al fin será obvio cuál es su verdadera intención.

“¿POR QUE NO QUIERES BAILAR A NUESTRA MUSICA?”

¡PENSEMOS!

¿Habrá alguna semejanza entre la manera de pensar de estos líderes y lo que la gente piensa hoy? ¿De qué maneras trata la gente hoy en día de corregir a Dios para que El se conforme a los planes que ellos consideran mejor?

¿En cuáles áreas hacen lo mismo los cristianos a veces?

La Condenación por las Ciudades Destruidas 11:20–24

La condenación sobre esa generación sería mayor que la de las ciudades que Dios había destruido en generaciones anteriores, las cuales eran despreciadas por los judíos (11:20–24). Llegaría a tal extremo que esas ciudades perversas les acusarían por haber rechazado una revelación tan clara de la verdad, tal como ellas nunca habían recibido.

¡MAS CULPABLE QUE SODOMA! LA INVITACION A RECIBIRLE 11:25–30

La presentación de las dos alternativas concluye con una invitación a acercarse a El y encontrar un descanso verdadero. Aun al hacer esta invitación, Jesús indica que nadie la aceptará a no ser que Dios les enseñe la verdad.

La capacidad de comprender la verdad y recibirla no es para los grandes, los poderosos y los sabios conforme a las normas de este mundo. La verdad ha sido revelada a la gente sencilla y humilde pero que la quiere escuchar. El mensaje no se recibe por la sabiduría humana, sino por la divina, la que solo Dios puede enseñar. Quienes han recibido el mensaje lo han recibido porque Dios les atrae.

La bendición de Dios no es para quienes hacen la lucha y ganan. Es para quienes reconocen que no la pueden ganar. Se sienten cansados y quieren descansar. Jesús les proclama que si quieren descansar que se acerquen a El. Si le reciben y toman Su yugo, gozarán la verdadera paz y contentamiento.

VENID A MI TODOS LOS QUE ESTAIS TRABAJADOS Y CARGADOS, Y YO OS HARE DESCANSAR

¡PENSEMOS!

La invitación que Cristo extendió a la gente de Israel en Su generación, se extiende a nosotros hoy también. ¿Se siente usted cansado? ¿Ha estado luchando por encontrar la paz interna, la paz en su propia conciencia y la paz con Dios? Cristo le ofrece descanso.

La paz de Dios es para quienes reconocen su debilidad y pecado. Todos hemos pecado y merecemos la muerte. Sin embargo, siendo pecadores todavía, Cristo murió para que nosotros podamos gozar la vida eterna y la paz con Dios ahora (Romanos 5:8). Si usted confía en Cristo como su propio Salvador, podrá recibir la vida eterna y gozará el descanso que Cristo le ofrece. ¿No quisiera tomar esta decisión hoy?

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